La falta de medicinas, insumos o equipos en las casas de salud de Manabí se suma a la crisis general que afecta a todos los hospitales del Ministerio de Salud Pública (MSP). Desde el Colegio de Médicos de Manabí reconocen que “hay mucha insatisfacción” en la población, ya que ni siquiera existe “lo básico” para que los centros operen y brinden un servicio de calidad. El 12 de agosto de 2025 y tras 10 días de permanecer en el Hospital Básico Francisco Vázquez Balda del cantón Pedernales, Sergio Vélez vivió en carne propia la situación de la casa de salud. Por ejemplo, de la falta de “medicinas básicas, no hay equipos de venoclisis, hay un sin número de medicamentos que te mandan a comprar afuera”, cuenta Vélez.
Maribel Morales es familiar de un paciente de Hospital General Miguel Hilario Alcívar del cantón Sucre, y dijo que “lo que no hay nos mandan a comprar afuera”. La misma realidad enfrentan los pacientes y el personal del Hospital General Napoleón Dávila Córdova del cantón Chone, porque en esta casa de salud, no solo hace falta medicinas, también hay problemas con la climatización, no hay lencería e incluso a guardias, personal de limpieza y comida les deben entre tres y siete meses de sueldo. Estas tres casas de salud quedan al norte de la provincia y fueron ofrecidas tras el terremoto del 16 de abril de 2016. En el caso de Chone y Sucre, sus infraestructuras sufrieron daños y debieron construirse nuevamente, mientras que en Pedernales se levantó un hospital porque no existía. Realizando una evaluación del sistema de salud de la provincia, “la calificación es debajo de cinco sobre 10, porque hay mucha insatisfacción… nos faltan medicamentos, equipos, insumos y mantenimientos de equipos”, dijo Washington Macías, presidente del Colegio de Médicos de Manabí. La mayoría de las personas consultadas prefieren no revelar sus nombres y otros optaron por no hablar por temor a represalias. Los pacientes entrevistados dijeron que el trato del personal de salud es bueno, tanto en Pedernales, Chone y Sucre, pero hace falta insumos, medicamentos y equipos.
“ATADOS DE MANOS” Según cifras del Colegio de Médicos de Manabí, en los últimos 15 años, la provincia ha recibido en inversión de salud alrededor de USD 4.000 millones. Ese valor incluye la mejora y construcción de nuevas infraestructuras. “Sabemos muy bien lo que sufrió Manabí con el efecto del terremoto con las unidades de salud, entre esas las básicas, entonces todo esto viene perjudicando en el tiempo la gestión y la atención de salud de la provincia, sumado el tema de la pandemia del Covid-19”, aseguró el presidente del Colegio de Médicos de Manabí. En la última década se han construido o repotenciado los siguientes hospitales: Francisco Vázquez Balda, de Pedernales. Hospital General Napoleón Dávila Córdova, de Chone. De Especialidades de Portoviejo. Rodríguez Zambrano, de Manta. General Miguel Hilario Alcívar, de Sucre. La inversión para construir, repotenciar y equipar estas infraestructuras supera los USD 280 millones. Al mismo tiempo, el presidente del Colegio de Médicos de Manabí piensa que se debe entender que el país «ya no tiene los mismos recursos que tenía hace 20 años, en la época buena del petróleo”. Cree que es necesario que el Gobierno Nacional tome en cuenta la repotenciación de los hospitales para “contar con todos los recursos disponibles y dar una atención adecuada”.
«HAY QUE RESOLVER EL TEMA DE LOS PRESTADORES EXTERNOS» Washington Macías plantea como una salida para apalear la crisis de salud que se canalice el tema de los prestadores externos, «que, para mí, tienen costos muy elevados, se podría bajar el precio o abrir el abanico y ser más universal”. En este proceso de prestaciones externas se puede evitar a los “intermediarios y así una parte de dinero que se estaría yendo a la corrupción quede para que la salud de la población sea atendida mejor”, argumenta Macías. Él dice que han pedido que una declaratoria de emergencia, pero con “un sentido técnico para poder dar soluciones que a corto, mediano y largo plazo traigan el resultado de que la población se sienta satisfecha por la atención”. Finalmente Macías señala: “Si vamos a declarar una emergencia para no ver nada, mejor no hacerla por gusto, porque nuevamente lo mismo, corrupción por cualquier lado, liberación de recursos y usted no ve ninguna cuestión mejorada”. “Nosotros sufrimos frente a las carencias, estamos atados de manos. Hay anécdotas de que los profesionales, los que están de guardia y viendo la calamidad del paciente, hacen la vaquita para poder ayudar y resolver el problema, pero eso no se puede hacer todos los días”, concluyó.