Categoría: Sucesos

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Una ligera lluvia salvó a Cuenca de racionar agua

El fin de semana, los caudales de los cuatro ríos de Cuenca cayeron a su nivel más crítico de la sequía. Por eso, las autoridades del Municipio de Cuenca, este lunes iban a anunciar los racionamientos de agua potable en 110 sectores, pero una ligera lluvia que cayó en la madrugada hizo que cambien los planes. 

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Periodistas se capacitan en conocimientos militares

La Brigada de Caballería Mecanizada N. 3 «Manabí» realizó una capacitación especial para periodistas en la provincia de Manabí, donde se abordaron diversas normas y procedimientos clave para la cobertura de operaciones militares, informó Las Fuerzas Armadas.

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Sucesos

Festival Cultural Flor de Septiembre

EEl Festival Cultural “Flor de Septiembre”, celebrado anualmente en Manabí, es una celebración vibrante que refleja el espíritu de la comunidad manabita a través del arte y la cultura. Fundado en 1965 por el reconocido poeta Horacio Hidrovo Peñaherrera, este festival surgió como una respuesta creativa a la necesidad de ofrecer espacios donde la juventud pudiera expresar su talento y amor por la cultura. Con los años, se ha convertido en un evento fundamental que no solo enriquece la vida cultural de la región, sino que también ofrece una alternativa positiva en tiempos de creciente violencia y delincuencia. Desde sus inicios, el festival ha crecido tanto en alcance como en participación, ofreciendo una programación diversa que incluye presentaciones de orquestas sinfónicas, concursos de teatro, lectura comprensiva, ortografía, caligrafía, y más. Este evento se ha consolidado como un punto de encuentro para miles de personas que celebran la riqueza de las tradiciones culturales manabitas y ecuatorianas.

Las instituciones educativas desempeñan un papel crucial en el festival, involucrando a sus estudiantes en actividades como oratoria, dibujo, canto, poesía, declamación, periódico mural, danza, y muchas otras, promoviendo así una educación integral que valora tanto el desarrollo académico como el artístico. En una región como Manabí, donde la violencia y la delincuencia organizada han escalado en los últimos años, afectando profundamente a las comunidades y poniendo en riesgo a los jóvenes, el Festival Cultural “Flor de Septiembre” ofrece un respiro y una oportunidad para cambiar el rumbo. La participación en el festival permite a los jóvenes encontrar un espacio seguro para expresar sus emociones, desarrollar habilidades artísticas y conectarse con sus raíces culturales, alejándolos de las influencias negativas de las calles. En este contexto, la creatividad y la cultura se convierten en herramientas poderosas de resistencia frente a la violencia. El impacto del festival va más allá de los jóvenes, beneficiando a la comunidad en general al fomentar un ambiente de cohesión social y orgullo cultural. Las actividades culturales promueven el sentido de pertenencia y fortalecen los lazos comunitarios, esenciales en un entorno donde la inseguridad puede fragmentar el tejido social.

La presencia de familias, amigos y vecinos en las distintas actividades del festival crea un espacio seguro y enriquecedor, donde todos pueden disfrutar y aprender juntos. Además, la colaboración entre instituciones educativas, gobiernos locales y patrocinadores privados demuestra que una comunidad unida en torno a un propósito común puede superar desafíos significativos. En un tiempo donde las opciones para los jóvenes son cada vez más limitadas, el Festival Cultural “Flor de Septiembre” se presenta como una valiosa alternativa para combatir la delincuencia y la violencia. Al ofrecer un espacio donde los jóvenes pueden desarrollarse de manera creativa y positiva, el festival no solo evita que caigan en actividades ilícitas, sino que también les ofrece un camino diferente, lleno de posibilidades y esperanza para un futuro más seguro y próspero. La cultura y el arte se transforman así en herramientas poderosas para cambiar vidas y construir una sociedad más justa y cohesionada.

Es importante destacar que, a lo largo de su existencia, el festival nunca había generado tanto entusiasmo y compromiso con el movimiento cultural como en los últimos tres años. Bajo la dirección del profesor e intelectual manabita, Ab. Jhonny Cevallos Ardila, y con el decidido apoyo de la rectora Magíster Margarita Moreira Vera, la “Flor de Septiembre” ha alcanzado su máximo nivel de esplendor y relevancia. El pasado viernes 30 de agosto, con un sol radiante, se inauguró el monumento a la “Flor de Septiembre” en un evento que contó con la presencia de las autoridades del plantel y de la provincia de Manabí. Durante la ceremonia, el Ec. Leonardo Orlando Arteaga expresó que era una enorme alegría entregar una obra trascendental para seguir promoviendo la cultura en todas sus manifestaciones, desde la visión de la Unidad Educativa Olmedo. Manifestó que se pondrán en marcha concursos de oratoria, lectura, pintura, poesía, cine y novela para que la “Flor” brille más que nunca, más allá del infinito. Por su parte, Jhonny Cevallos Ardila señaló que este es el tipo de trabajo que permite extirpar los males de la sociedad, reafirmando el poder transformador del arte y la cultura para construir una comunidad más fuerte y resiliente.

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Los Juegos Ancestrales que se Niegan a Morir en Manabí

En La Badea, una comunidad rodeada de verdes montañas rememoran los juegos populares. Estas actividades ancestrales y alegres se niegan a morir por el empuje y el entusiasmo de los habitantes de este pequeño poblado de la zona rural del cantón San Vicente, en el norte de la provincia de Manabí. “Son costumbres y tradiciones que nos han acompañado desde nuestra infancia, por eso hacemos una jornada colorida para que quienes están pequeños las valoren y puedan irse transmitiendo de generación en generación”, expresa Editha Alcívar, presidenta de la comunidad. La jornada de juegos populares se da entre gallardetas, música bailable y el pueblo dejando sus casas para apostarse en una cancha de tierra. Acuden niños, adolescentes, mujeres, adultos mayores a divertirse, dejan de lado los problemas para recordar y participar. Y como en Manabí lo raro y novedoso siempre se hace presente, hasta los nombres de los juegos tienen su toque pintoresco y jocoso.

El primero de ellos fue el famoso ‘mete y saca’. Tres hombres son llamados a la acción y para ello deben amarrarse un plátano en la cintura para empujar una naranja hasta la línea de meta. Uno de los participantes fue Fabricio Lara Loor, alcalde de San Vicente, a quien los habitantes de la zona lo desafiaron al reto. El burgomaestre sorprendió a todos y fue el ganador. “Es hermoso volver a ser parte de estas actividades que nos nutren el alma de aquellos recuerdos de nuestra infancia”, dijo el funcionario con una sonrisa. Este mismo juego también incluyó a mujeres. Una de ellas con movimientos jocosos y con un meneo de cintura se convirtió en ganadora dejándole a gran distancia a sus dos contendoras. Todos llevan premios sorpresas para motivar la participación. Luego fue el turno del segundo juego llamado ‘rajar leña’. Convocaron a dos varones, sin embargo dos mujeres que estaban preparando comida criolla en el evento dejaron sus puestos y asumieron el reto. Ellas, como imagen de la mujer manabita aguerrida y trabajadora dieron una muestra de como se usaba el hacha para partir los troncos. Este acto se ganó el aplauso del respetable público.

“Las mujeres de La Badea y de Manabí en general somos muy trabajadoras, incansables y fuertes. Nos acostumbramos a ayudar a nuestros ancestros en las labores del campo y el hogar, aquí lo hemos demostrado”, dijo María Zambrano. Otro jocoso juego, sobre todo por su nombre, fue el del huevo más largo. Aqui los participantes debían agarrar un huevo con cáscara y lanzarlo lo más fuerte que pudieran. El que obtenga mayor distancia era nombrado como el huevo más largo de la jornada. Esto derivó en risas de los asistentes. Las abuelitas también participaron activamente de los juegos populares, sobre todo en el de pelar yuca y desgranar maíz. Esto evidenció la rapidez que tienen en sus manos las mujeres de la campiña manabita. Uno de los juegos más esperados fue el reconocido en la zona como ‘chancho encebado’. La inscripción costó cinco dólares. El que agarraba el cerdo se lo llevaba. Los participantes fueron niños hasta los 12 años quienes ingresaban a una especie de corral para cumplir el objetivo. Lo dificultoso del asunto es que el pequeño marrano era bañado en abundante aceite. Cuatro niños participaron tratando de atrapar al cerdo. Todo eso en medio de risas y aplausos de los asistentes.

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Una ligera lluvia salvó a Cuenca de racionar agua

El fin de semana, los caudales de los cuatro ríos de Cuenca cayeron a su nivel más crítico de la sequía. Por eso, las autoridades del Municipio de Cuenca, este lunes iban a anunciar los racionamientos de agua potable en 110 sectores, pero una ligera lluvia que cayó en la madrugada hizo que cambien los planes. 

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Periodistas se capacitan en conocimientos militares

La Brigada de Caballería Mecanizada N. 3 «Manabí» realizó una capacitación especial para periodistas en la provincia de Manabí, donde se abordaron diversas normas y procedimientos clave para la cobertura de operaciones militares, informó Las Fuerzas Armadas.

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Festival Cultural Flor de Septiembre

EEl Festival Cultural “Flor de Septiembre”, celebrado anualmente en Manabí, es una celebración vibrante que refleja el espíritu de la comunidad manabita a través del arte y la cultura. Fundado en 1965 por el reconocido poeta Horacio Hidrovo Peñaherrera, este festival surgió como una respuesta creativa a la necesidad de ofrecer espacios donde la juventud pudiera expresar su talento y amor por la cultura. Con los años, se ha convertido en un evento fundamental que no solo enriquece la vida cultural de la región, sino que también ofrece una alternativa positiva en tiempos de creciente violencia y delincuencia. Desde sus inicios, el festival ha crecido tanto en alcance como en participación, ofreciendo una programación diversa que incluye presentaciones de orquestas sinfónicas, concursos de teatro, lectura comprensiva, ortografía, caligrafía, y más. Este evento se ha consolidado como un punto de encuentro para miles de personas que celebran la riqueza de las tradiciones culturales manabitas y ecuatorianas.

Las instituciones educativas desempeñan un papel crucial en el festival, involucrando a sus estudiantes en actividades como oratoria, dibujo, canto, poesía, declamación, periódico mural, danza, y muchas otras, promoviendo así una educación integral que valora tanto el desarrollo académico como el artístico. En una región como Manabí, donde la violencia y la delincuencia organizada han escalado en los últimos años, afectando profundamente a las comunidades y poniendo en riesgo a los jóvenes, el Festival Cultural “Flor de Septiembre” ofrece un respiro y una oportunidad para cambiar el rumbo. La participación en el festival permite a los jóvenes encontrar un espacio seguro para expresar sus emociones, desarrollar habilidades artísticas y conectarse con sus raíces culturales, alejándolos de las influencias negativas de las calles. En este contexto, la creatividad y la cultura se convierten en herramientas poderosas de resistencia frente a la violencia. El impacto del festival va más allá de los jóvenes, beneficiando a la comunidad en general al fomentar un ambiente de cohesión social y orgullo cultural. Las actividades culturales promueven el sentido de pertenencia y fortalecen los lazos comunitarios, esenciales en un entorno donde la inseguridad puede fragmentar el tejido social.

La presencia de familias, amigos y vecinos en las distintas actividades del festival crea un espacio seguro y enriquecedor, donde todos pueden disfrutar y aprender juntos. Además, la colaboración entre instituciones educativas, gobiernos locales y patrocinadores privados demuestra que una comunidad unida en torno a un propósito común puede superar desafíos significativos. En un tiempo donde las opciones para los jóvenes son cada vez más limitadas, el Festival Cultural “Flor de Septiembre” se presenta como una valiosa alternativa para combatir la delincuencia y la violencia. Al ofrecer un espacio donde los jóvenes pueden desarrollarse de manera creativa y positiva, el festival no solo evita que caigan en actividades ilícitas, sino que también les ofrece un camino diferente, lleno de posibilidades y esperanza para un futuro más seguro y próspero. La cultura y el arte se transforman así en herramientas poderosas para cambiar vidas y construir una sociedad más justa y cohesionada.

Es importante destacar que, a lo largo de su existencia, el festival nunca había generado tanto entusiasmo y compromiso con el movimiento cultural como en los últimos tres años. Bajo la dirección del profesor e intelectual manabita, Ab. Jhonny Cevallos Ardila, y con el decidido apoyo de la rectora Magíster Margarita Moreira Vera, la “Flor de Septiembre” ha alcanzado su máximo nivel de esplendor y relevancia. El pasado viernes 30 de agosto, con un sol radiante, se inauguró el monumento a la “Flor de Septiembre” en un evento que contó con la presencia de las autoridades del plantel y de la provincia de Manabí. Durante la ceremonia, el Ec. Leonardo Orlando Arteaga expresó que era una enorme alegría entregar una obra trascendental para seguir promoviendo la cultura en todas sus manifestaciones, desde la visión de la Unidad Educativa Olmedo. Manifestó que se pondrán en marcha concursos de oratoria, lectura, pintura, poesía, cine y novela para que la “Flor” brille más que nunca, más allá del infinito. Por su parte, Jhonny Cevallos Ardila señaló que este es el tipo de trabajo que permite extirpar los males de la sociedad, reafirmando el poder transformador del arte y la cultura para construir una comunidad más fuerte y resiliente.

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Los Juegos Ancestrales que se Niegan a Morir en Manabí

En La Badea, una comunidad rodeada de verdes montañas rememoran los juegos populares. Estas actividades ancestrales y alegres se niegan a morir por el empuje y el entusiasmo de los habitantes de este pequeño poblado de la zona rural del cantón San Vicente, en el norte de la provincia de Manabí. “Son costumbres y tradiciones que nos han acompañado desde nuestra infancia, por eso hacemos una jornada colorida para que quienes están pequeños las valoren y puedan irse transmitiendo de generación en generación”, expresa Editha Alcívar, presidenta de la comunidad. La jornada de juegos populares se da entre gallardetas, música bailable y el pueblo dejando sus casas para apostarse en una cancha de tierra. Acuden niños, adolescentes, mujeres, adultos mayores a divertirse, dejan de lado los problemas para recordar y participar. Y como en Manabí lo raro y novedoso siempre se hace presente, hasta los nombres de los juegos tienen su toque pintoresco y jocoso.

El primero de ellos fue el famoso ‘mete y saca’. Tres hombres son llamados a la acción y para ello deben amarrarse un plátano en la cintura para empujar una naranja hasta la línea de meta. Uno de los participantes fue Fabricio Lara Loor, alcalde de San Vicente, a quien los habitantes de la zona lo desafiaron al reto. El burgomaestre sorprendió a todos y fue el ganador. “Es hermoso volver a ser parte de estas actividades que nos nutren el alma de aquellos recuerdos de nuestra infancia”, dijo el funcionario con una sonrisa. Este mismo juego también incluyó a mujeres. Una de ellas con movimientos jocosos y con un meneo de cintura se convirtió en ganadora dejándole a gran distancia a sus dos contendoras. Todos llevan premios sorpresas para motivar la participación. Luego fue el turno del segundo juego llamado ‘rajar leña’. Convocaron a dos varones, sin embargo dos mujeres que estaban preparando comida criolla en el evento dejaron sus puestos y asumieron el reto. Ellas, como imagen de la mujer manabita aguerrida y trabajadora dieron una muestra de como se usaba el hacha para partir los troncos. Este acto se ganó el aplauso del respetable público.

“Las mujeres de La Badea y de Manabí en general somos muy trabajadoras, incansables y fuertes. Nos acostumbramos a ayudar a nuestros ancestros en las labores del campo y el hogar, aquí lo hemos demostrado”, dijo María Zambrano. Otro jocoso juego, sobre todo por su nombre, fue el del huevo más largo. Aqui los participantes debían agarrar un huevo con cáscara y lanzarlo lo más fuerte que pudieran. El que obtenga mayor distancia era nombrado como el huevo más largo de la jornada. Esto derivó en risas de los asistentes. Las abuelitas también participaron activamente de los juegos populares, sobre todo en el de pelar yuca y desgranar maíz. Esto evidenció la rapidez que tienen en sus manos las mujeres de la campiña manabita. Uno de los juegos más esperados fue el reconocido en la zona como ‘chancho encebado’. La inscripción costó cinco dólares. El que agarraba el cerdo se lo llevaba. Los participantes fueron niños hasta los 12 años quienes ingresaban a una especie de corral para cumplir el objetivo. Lo dificultoso del asunto es que el pequeño marrano era bañado en abundante aceite. Cuatro niños participaron tratando de atrapar al cerdo. Todo eso en medio de risas y aplausos de los asistentes.

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