EL BOLSILLO YA NO DA PARA MÁS

Uno de los problemas más serios que viven los ecuatorianos es el costo de la vida. Esto quiere decir: alimentación, movilidad, educación, salud y ocio. Son costos que salen de los cálculos oficiales de la canasta básica, pero que se sienten a diario. Hay un incremento sostenido del costo de los alimentos. Entre 2016 y 2026, los precios de los alimentos aumentaron hasta un 21% y el precio oficial de la canasta básica familiar pasó de $686,74 a $821,47 al mes, es decir, un 20% más. Pero esto no es todo. El promedio de salarios en el país es de $429, entre los trabajadores formales e informales. Los precios suben y los salarios se estancan. La asistencia estatal eterna y masiva para los ciudadanos es inviable para cualquier nación, por eso se requieren ideas renovadas para encaminar al Estado hacia una vía que impulse la productividad privada y que se derriben las barreras que impiden al sector privado crecer, ser más competitivo y crear empleos. El primer obstáculo es la misma legislación laboral que no refleja la realidad de los trabajadores, donde más del 60% están en la informalidad. Sin cambios, poco podrá hacer el gobierno para mejorar las condiciones de empresarios y trabajadores. Además, el mundo atraviesa una nueva revolución tecnológica y el país no está preparado para debatir y procesarla. El sector privado necesita certezas para invertir y crear empleo. Mientras esto sucede, el sector comercial se adapta a las necesidades de los ecuatorianos, asumiendo costos y bajando las utilidades, pero ese camino tampoco es sostenible en el largo plazo. 

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