Las Dietary Guidelines 2025– 2030 de Estados Unidos marcan un punto de inflexión en la forma en que en ese país se define la alimentación saludable: menos ultraprocesados, reducción explícita de azúcares añadidos y una mayor presencia de proteínas de alta calidad en la dieta diaria. Aunque se trata de un documento técnico, elaborado conjuntamente por el Departamento de Agricultura (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE. UU, su impacto va mucho más allá del ámbito nutricional: orienta políticas públicas, programas de compras estatales y, sobre todo, tendencias de consumo en el mayor mercado importador de alimentos del mundo. Para Ecuador, este giro no exige reinventar su canasta exportadora, pero sí releerla bajo una nueva narrativa: alimentos reales, naturalmente nutritivos y con bajo nivel de procesamiento. En ese marco, las oportunidades son concretas.
El encaje más directo está en las proteínas del mar, especialmente camarón y pescado, productos que dialogan de forma natural con la recomendación de priorizar fuentes proteicas “limpias”, completas y mínimamente procesadas. La guía también promueve métodos de preparación simples, lo que refuerza la demanda por formatos frescos, congelados o listos para cocinar, segmentos donde Ecuador ya cuenta con experiencia exportadora, escala productiva y ventajas logísticas hacia Estados Unidos. Un segundo frente relevante Personal militar de las Fuerzas Armadas del Ecuador arribó a la ciudad de Manta como parte del fortalecimiento del operativo de seguridad denominado Fase “Ofensiva Total”, que se ejecuta en la provincia de Manabí.
El traslado del contingente se realizó a través de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y forma parte de las acciones de intervención y ocupación militar en sectores y zonas priorizadas, con el objetivo de reforzar la presencia y las operaciones que ya se desarrollan en la provincia. Desde las Fuerzas Armadas se informó que este despliegue busca apoyar las tareas de control, vigilancia y restablecimiento del orden, seguridad y paz en el territorio, en coordinación con otras instituciones del Estado. La institución reiteró su compromiso de continuar trabajando para enfrentar los hechos de violencia y es el de frutas enteras y sin azúcar añadida.
El énfasis de la nueva guía en frutas frescas, congeladas o con mínima intervención favorece productos tradicionales como el banano, pero también abre espacio para frutas tropicales de nicho, presentadas en formatos congelados o deshidratados, tanto para retail como para foodservice. La advertencia explícita contra bebidas azucaradas y productos con alto contenido de azúcar refuerza la demanda por insumos “clean label”, un atributo cada vez más valorado por consumidores y grandes cadenas de distribución.