
Bolivia amaneció este martes 23 de junio sin bloqueos de carreteras por primera vez en 53 días de protestas que mantuvieron cercadas a varias ciudades y profundizaron la crisis económica que atraviesa el país.
Según el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), actualizado a las 07:00, los nueve departamentos del país se encontraban sin puntos de bloqueo por motivos sociales. Solo se reportaron cinco obstrucciones por trabajos de limpieza en el departamento de Oruro y un cierre de tráfico en el puente San Miguelito, en Santa Cruz, debido a una inundación.
El conflicto comenzó el 1 de mayo, cuando la Central Obrera Boliviana (COB) declaró un paro general indefinido. Días después, el 6 de mayo, campesinos del departamento de La Paz iniciaron los bloqueos para exigir atención a una serie de demandas sectoriales, aunque posteriormente concentraron sus reclamos en la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el poder hace siete meses.
A las protestas también se sumaron sectores afines al expresidente Evo Morales, que realizaron marchas y respaldaron los bloqueos. En sus momentos más críticos, la medida de presión se extendió a siete de los nueve departamentos del país y llegó a superar los 100 puntos de bloqueo, según registros de la ABC. El punto clave del conflicto se dio el pasado 20 de junio, cuando el presidente Paz decretó el estado de excepción en todo el territorio nacional, horas después de alcanzar un acuerdo con la COB, que abandonó las protestas.
Durante el fin de semana, la mayoría de los manifestantes se retiró de las carreteras. El último foco de resistencia se mantenía en el Trópico de Cochabamba, donde sectores cocaleros afines a Morales sostenían los bloqueos. Sin embargo, el lunes, el exmandatario anunció un “cuarto intermedio” en las protestas. “Por ahora un cuarto intermedio, pero no es rendirnos”, declaró Morales al respaldar la decisión de las seis federaciones del Trópico de Cochabamba.
Por su parte, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que los sectores movilizados fueron “derrotados” y sostuvo que el pueblo boliviano rechazó la violencia y respaldó el respeto a la Constitución y las leyes.
Con el desbloqueo de las carreteras, Bolivia recupera la circulación nacional, aunque las tensiones políticas persisten y las autoridades han anticipado posibles procesos judiciales contra algunos de los principales impulsores de las protestas, entre ellos dirigentes sindicales, campesinos y el propio Evo Morales.



