
Sobre los pescadores manabitas pesa una sombra de misterio vinculada a desapariciones involuntarias en altamar. Actualmente, según denuncias oficiales, hay 27 tripulantes de dos barcos de los que se perdió el rastro en fechas distintas: el Patricia Lynn y el Fiorella. En medio de estas historias, un caso de éxito reaviva la fe: el de la lancha Negra Francisca Duarte II, que zarpó con seis embarcaciones de arrastre desde Manta el 2 de marzo de 2026. PESCADORES DE JARAMIJÓ DESAPARECIDOS “Espero que Dios me lo traiga con vida. No pierdo la fe, tienen dos meses desaparecidos”, dijo María Cueva, madre de Jefferson Ariel Mero Cueva, de 25 años, uno de los ocho tripulantes del Fiorella.
La nave zarpó el 13 de enero de 2026 desde Jaramijó (Manabí) y el 20 de enero se perdió la comunicación. Un dato clave: de las diez personas a bordo, dos lograron regresar el 22 de enero. Según sus familias, afirmaron que durante faenas de pesca vieron humo en el Fiorella y buscaron otra embarcación para volver. En la Fiscalía de Manta reposa una denuncia por desaparición involuntaria de ocho pescadores oriundos de Jaramijó. La comunicación se perdió a 260 millas de Manta.
¿QUÉ PASÓ CON EL PATRICIA LYNN? La señal del barco, de bandera colombiana, se perdió el 22 de diciembre de 2024 a 30 millas de Manta. En el permiso de zarpe constaban 17 personas, pero los familiares aseguran que eran 21. En Fiscalía hay una denuncia por desaparición involuntaria de 19 pescadores. La empresa que alquiló la nave, Pezymar Export, fue señalada en julio de 2025 por el ministro del Interior como presunta fachada vinculada al narcotráfico. El 25 de septiembre de 2025, María Chóez, vocera de la búsqueda y suegra de un tripulante, fue asesinada a tiros en Manta. El crimen sigue impune.



