
El Bodo/Glimt noruego completó este miércoles la gran gesta de su historia. Conquistó San Siro gracias a un regalo de Manuel Akanji y a un golazo de Evjen, eliminó de manera salvaje a todo un Inter de Milán (1-2, 5-2 global) y se clasificó por vez primera a los octavos de final de la Champions League para confirmarse, de nuevo, como la indudable revelación de la competición.
El club fue fundado en 1916 como FK Glimt, que en noruego significa «relámpago» y en 1948 añadió el nombre de la ciudad. Durante décadas, los clubes del norte de Noruega estuvieron excluidos de las competiciones nacionales, demasiado frío y demasiado lejos, además de que se consideraba que no daban el nivel. Ir a jugar era, en definitiva, una pérdida de tiempo y salud.
Así sólo pudieron participar en la Copa a partir de 1963 y no accedieron a Primera División hasta 1972. En 1975, el Bodo ganó la Copa noruega y en 2010 estuvo al borde de la quiebra. «Era un club totalmente distinto al de hoy porque estábamos casi en bancarrota, no teníamos utillero. Tuvimos que despedir al encargado de la equipación porque no podíamos permitírnoslo… así que lavábamos la ropa de entrenamiento en casa y llegábamos listos para entrenar», contaba Havard Sakariassen, exjugador del club y actual director deportivo, a «The Mirror».
En 2017 el Bodo ya jugaba en Segunda División. El año pasado llegó a las semifinales de la Europa League. Ayer se clasificó para los octavos de la Champions en San Siro (3-1 en la ida), en una competición en la que, en este curso, ya había derrotado a City y Atlético de Madrid.
¿LA CLAVE PARA SER EL EQUIPO REVELACIÓN EN CHAMPIONS LEAGUE?
El entrenador, Kjetil Knutsen, lleva siete años al frente del equipo, pero uno de los secretos es Bjorn Mannsverk, su preparador mental, ahora un psicólogo deportivo, antes un piloto de caza y que en 2011 participó en una misión en Libia durante el conflicto contra el régimen de Gadafi.
Afronta los partidos como si fuese a un combate aéreo. Ahí es a vida o muerte. Pero en serio. «Durante más de 20 años recibí un determinado tipo de formación y educación, así que forma parte de mí. Siempre seré piloto en mi mentalidad», explicaba en el «Corriere della Sera». Su manera de entender el rendimiento viene directamente de su formación militar y el objetivo es lo que persigue todo el mundo en esta época: la atención.
«Usamos ‘‘mindfulness’’ para aumentar la capacidad de detectar cuándo estás perdiendo el foco y recuperar la concentración. La otra parte del trabajo es reconocer las emociones, para reducir el estrés y aumentar la capacidad de decisión. La rabia no es positiva; es mejor usar la lógica».



