
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, decretó el estado de emergencia sanitaria en todo el archipiélago tras confirmarse una epidemia de influenza.
La medida busca acelerar la respuesta estatal y reforzar la protección de la salud pública. Mediante una orden ejecutiva, delegó al secretario de Salud, Víctor M. Ramos, la coordinación de la estrategia gubernamental, lo que permitirá movilizar recursos inmediatos y activar mecanismos excepcionales de coordinación entre agencias y municipios.
La declaración se produjo tras seis semanas con registros por encima del umbral epidemiológico. En ese periodo hubo 3.001 hospitalizaciones y 128 muertes asociadas a la influenza, más del 96% en personas no vacunadas. Hasta mediados de enero de 2026, se reportaron más de 42.000 casos, con mayor incidencia en la población pediátrica.
La respuesta se centrará en vigilancia epidemiológica, vacunación, tratamiento oportuno y educación comunitaria. Las autoridades reiteraron el llamado a reconocer síntomas y acudir a servicios de salud, subrayando que la vacunación es la principal herramienta para prevenir complicaciones graves.



