
Pepa Matías no se quiere quejar, dice que ella por lo menos no ha perdido la casa a causa de la dana que azotó Valencia hace tres semanas, pero tiene motivos porque ha vivido dos semanas de pesadilla: primero se inundó su vivienda, después su marido, jubilado como ella, se cayó limpiando el barro y tuvo que ser operado, y ahora las dolencias de ambos van a peor.
“Mi marido antes salía de casa, pero ahora ya no. A mí me da miedo que se infecte la herida con este barro que llena las calles y huele tan mal, y él tampoco quiere salir porque tiene alzheimer y desde el día del temporal está más desorientado”. Como el esposo de Pepa, muchos enfermos crónicos ya notan los efectos a medio y largo plazo del temporal (dana) que azotó Valencia (este) y se llevó la vida de, al menos, 218 personas, según el último dato oficial disponible.



