Cientos de desplazados en Marruecos no pueden volver a sus casas

Casi un mes tras las inundaciones en el noroeste de Marruecos, cientos de familias siguen en un campamento en Kenitra (a 55 km de Rabat) en pleno ramadán.  
 
Sus hogares en aldeas como Cherraqa y Bahiet permanecen anegados en lodo por las crecidas del río Bahat. En el campamento, viven hacinados en tiendas oficiales, con ganado, sin luz ni agua, y cocinan con hornillos. «El barro nos llega a las rodillas dentro de nuestras casas», dice Said al Qasimi.  
 
Mohamed Habach perdió siete ovejas y cuatro hectáreas: «Solo pedimos abrir el camino para volver». Las autoridades retiraron los suministros para forzar el regreso, pero muchas viviendas son inhabitables. EFE constató caminos cortados y escuelas inundadas. Las lluvias causaron cuatro muertos, 110.000 hectáreas afectadas y 188.000 desplazados en cuatro provincias, declaradas zonas siniestradas.  
 
El gobierno aprobó 276 millones de euros en ayudas, aunque los damnificados reclaman rehabilitar accesos. 

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