
El Ministerio de Salud cambia su organización territorial y vuelve a las direcciones provinciales, dejando atrás el sistema de zonas y distritos implementado en el correísmo. Así lo establece un Acuerdo Ministerial firmado el 12 de febrero por la vicepresidenta María José Pinto, actual encargada de la cartera. El nuevo modelo contempla 24 direcciones provinciales, 153 unidades desconcentradas (hospitales) y 129 oficinas técnicas. Antes existían nueve zonas que, según exautoridades y médicos, generaban problemas operativos. Por ejemplo, la Zona 2 agrupaba a Napo, Orellana y todos los cantones de Pichincha, excepto Quito. Esto provocaba que vacunas, trámites o pedidos de medicinas llegaran primero al Tena (sede zonal) y desde allí se redistribuyeran, con pérdida de tiempo y recursos. El cambio genera opiniones diversas. José Ruales, exministro de Salud, considera positiva la reorganización provincial: «Tiene más lógica que las zonas, que fueron diseñadas desde un escritorio sin criterio poblacional». Sin embargo, advierte que podría haber un retroceso en atención primaria, ya que se eliminan 92 direcciones distritales que administraban centros de salud y hospitales pequeños. «La administración queda centralizada en 24 bases provinciales, unas con 5 millones de habitantes y otras con 50.000. Hay gran diferencia», sostiene. Esta reestructuración responde al Decreto Ejecutivo 70 del año anterior, que exigía la división por provincias. Con el nuevo esquema se busca agilizar compras públicas, distribución de personal y medicamentos, así como resolver necesidades locales con mayor rapidez.



