
Policías y agentes anticorrupción surcoreanos intentaron arrestar el viernes 3 de enero de 2025 al presidente suspendido Yoon Suk Yeol por la imposición de una ley marcial hace un mes, pero abortaron la operación ante la resistencia de los servicios de seguridad en la residencia del dirigente. El líder conservador, que sumió al país en una grave crisis al declarar por primera vez en democracia una ley marcial el 3 de diciembre, podría convertirse en el primer presidente surcoreano en ser arrestado en el cargo.
Suspendido de sus funciones por la Asamblea Nacional, Yoon también se expone a acusaciones por presunta “insurrección”, punibles con la cadena perpetua o la pena de muerte. A la espera de que el Tribunal Constitucional confirme su destitución, sigue siendo oficialmente el jefe del Estado. Investigadores de la Oficina de Investigación de la Corrupción (OIC), encargada de la causa, accedieron este viernes a su residencia en Seúl, donde Yoon lleva encerrado desde que la justicia emitió esta semana una orden de arresto contra él.



