Santo Domingo: Así operaba una red de extorsionadores dentro de una cárcel

El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que esta red de extorsión operaba desde la cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas, y que cuatro de los siete detenidos son privados de libertad.  

Desde tempranas horas del 28 de mayo de 2026, la Policía Nacional junto a agentes fiscales iniciaron un nuevo operativo contra bandas dedicadas a la extorsión en Ecuador, y en esta ocasión los cabecillas de la estructura desmantelada operaban en el interior de la cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas. En una breve rueda de prensa desde Guayaquil y tras el operativo Apolo 19, el ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que esta red extorsiva operaba a nivel nacional, y todo se planificaba detrás de las rejas de la cárcel de Santo Domingo.  
 
Entre los siete detenidos, hay cuatro privados de libertad involucrados. Mientras que el operativo estuvo a cargo de equipos especializados de la Unase, y se realizó tras un año de investigaciones. «Con esto cerramos un ciclo de unas 200 denuncias a nivel nacional (por extorsión) de este grupo que operaba a nivel nacional y con una afectación de más de USD 100.000», añadió Reimberg. Además de los cuatro reos detenidos, otras tres personas fueron aprehendidas luego de allanamientos en Santo Domingo, y la Fiscalía informó que se les formulará cargos en las próximas horas por el presunto delito de delincuencia organizada.  
 
Tres de los cuatro privados de libertad, que presuntamente integraban esta red de extorsión, son mujeres. «Fiscalía, en coordinación con la Policía, lideró un operativo en la cárcel y en varios inmuebles de la provincia», añadió la entidad, la mañana del jueves. Esta no es la primera vez que las autoridades desmantelan una red extorsiva que operaba desde la cárcel. En abril de 2026, policías descubrieron una operación que funcionaba desde la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil, una de las cárceles del país vigilada por militares.  
 
A raíz de las intervenciones en Guayaquil, el comandante de la Zona 8, general Walter Villarroel, dijo que entre los aprehendidos hay personas con antecedentes por tráfico de drogas, así como una persona privada de libertad (PPL) recluida en la Penitenciaría, quien cumple condena por secuestro y estaría vinculada a uno de los casos. Este hombre fue incluso señalado como el ‘cerebro’ de la red extorsiva en la ciudad.  
 
A través de delitos como la extorsión y los secuestros extorsivos, mafias vinculadas al crimen organizado alimentan sus estructuras, con el dinero cobrado a comerciantes o dueños de locales comerciales en Ecuador. 

EL RELATO ES LA NUEVA MENTIRA

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En contextos de alta tensión política, la acusación sin pruebas se vuelve una herramienta frecuente para marcar adversarios. No siempre se necesita un expediente sólido: basta una narrativa bien construida y difundida para instalar sospechas que pesan más que los hechos. La presunción de inocencia, base de la justicia, se debilita cuando el juicio público se adelanta al judicial. En minutos, un video, una declaración o una filtración pueden convertir a un señalado en culpable ante la opinión pública, incluso sin investigación formal. Quienes se defienden enfrentan un escenario complejo: responden ante tribunales y también ante una opinión moldeada por versiones parciales amplificadas desde espacios con influencia política o institucional. El riesgo no es solo jurídico, sino también social y reputacional. Cuando las instituciones son percibidas como parte de disputas políticas, la frontera entre justicia y poder se difumina. Los procesos dejan de ser técnicos y pasan a integrar una lucha de relatos. Quienes se defienden enfrentan un escenario complejo: responden ante tribunales y también ante una opinión moldeada por versiones parciales amplificadas desde espacios con influencia política o institucional. El riesgo no es solo jurídico, sino también social y reputacional. Cuando las instituciones son percibidas como parte de disputas políticas, la frontera entre justicia y poder se difumina. Los procesos dejan de ser técnicos y pasan a integrar una lucha de relatos.

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