“YA NO HAY PESCA”: LA PLAGA DE JAIBAS QUE ESTÁ ARRUINANDO LA VIDA DE PESCADORES EN ESMERALDAS

A las cuatro de la madrugada, Luis Mojarrango empuja su canoa en Súa. Ya no hay expectativa en su mirada. Lanza la red y solo recoge una masa oscura que se retuerce: jaiba mora. «Esto se lo llevó todo», murmura. En toda la costa de Esmeraldas, la proliferación de esta especie (Euphylax dovii) ha paralizado la pesca artesanal.

Las cifras duelen: 5.000 pescadores afectados, 1.000 embarcaciones varadas en Atacames. Las jaibas rompen redes, devoran la carnada y ahuyentan a otras especies. No tienen valor comercial: mueren rápido e irritan la piel. Antes, una jornada exitosa daba 30 dorados. Hoy, con suerte, tres. Cada embarcación ha dejado de percibir 9.000 dólares en el último trimestre; el golpe económico supera los 27 millones de dólares.

En la orilla, muchos entierran toneladas de jaibas junto con redes inservibles. Sin ayudas estatales a la vista, Luis Mojarrango vuelve a empujar su canoa cada madrugada. El océano solo devuelve redes rotas y promesas incumplidas.

NARCOTRÁFICO EN GALÁPAGOS, EL DECOMISO DE DROGA DE MULTIPLICÓ

Lobos marinos, tortugas gigantes y aguas cristalinas definen a las Islas Galápagos, el archipiélago volcánico de Ecuador ubicado a 972 km de la costa. Sin embargo, este frágil ecosistema enfrenta una amenaza creciente: el narcotráfico.

Las cifras son alarmantes. En 2023 se decomisaron 3,43 kg de droga en las islas; en 2024, la cifra saltó a 1,3 toneladas; y en 2025 alcanzó 1,2 toneladas. Un informe militar revela que Galápagos es usado como punto de recarga de combustible para rutas hacia Centro y Norteamérica.

¿Por qué el aumento? Para la criminóloga Daniela Valarezo, refleja un mayor control y patrullaje. La especialista Johana Espín advierte que también podría indicar un incremento del tránsito de droga, desplazado del Caribe al Pacífico. Expertos como Jean Paúl Pinto destacan la cooperación internacional con EE.UU. como clave para las incautaciones.

Desde la pandemia, Galápagos combina tráfico de combustible y drogas. El reto es fortalecer el dominio marítimo sin descuidar su frágil biodiversidad.

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