LA SOLIDARIDAD NO BUSCA APLAUSOS
La solidaridad verdadera, la que nace del corazón y no espera nada a cambio, debe mantener viva su llama, especialmente en situaciones extremas como las que podría provocar el fenómeno de El Niño. No hablamos de aquella ayuda que, cada vez con mayor frecuencia, se disfraza de preocupación por el prójimo, pero que en realidad busca viralidad, seguidores y fama en las redes sociales. Un ejemplo de ello fue la acción de dos hermanos que, durante la tormenta más fuerte registrada hasta ahora en el periodo activo de El Niño, recorrieron en su camioneta varios sectores inundados del norte y noroeste de Guayaquil para ayudar a unas 60 personas que no encontraban transporte para regresar a casa. Como ellos, otros ciudadanos, ayudaron a empujar o sacar vehículos, controlar el tránsito y facilitar el paso de personas con movilidad reducida y adultos mayores. No les importó mojarse ni exponerse a las incomodidades de la lluvia con tal de tender una mano a quienes lo necesitaban. Estos gestos nos recuerdan que la grandeza del ser humano no se mide por el dinero que tiene en sus cuentas bancarias ni por los bienes que presume, sino por su capacidad de ponerse en el lugar del otro y ayudar sin esperar recompensa. Frente a las adversidades que podrían venir, necesitamos más ciudadanos dispuestos a colaborar y menos personas preocupadas por mostrar lo que hacen. EDITORIAL LA SOLIDARIDAD NO BUSCA APLAUSOS 10 OPINIÓN COMENTANDO LIBROS LATINOAMÉRICA AL DESNUDO #AñosJuntoATi 253



