COSTA Y SIERRA SUR
El tránsito entre la Costa y la Sierra sur vuelve a evidenciar una fragilidad histórica que no admite más dilaciones. Lo que debería ser un corredor fluido para la integración nacional y el impulso turístico se ha transformado en un trayecto de incertidumbre y riesgo permanente para miles de conductores. Las principales afectaciones de esta ruta no se limitan a las horas perdidas en congestiones interminables. El verdadero peligro radica en la constante amenaza de deslizamientos y caída de rocas que ponen en juego la integridad física de quienes la transitan diariamente. Una conexión estratégica para el comercio y el turismo Es inaceptable que una arteria vital para el comercio y el dinamismo económico entre provincias opere bajo condiciones de vulnerabilidad estructural tan marcadas. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas, junto a los gobiernos locales competentes, debe asumir este problema con la contundencia que la situación amerita. Ya no bastan intervenciones parche ni soluciones temporales que se desvanecen con la primera temporada de lluvias. Es momento de ejecutar una remediación definitiva e integral de los puntos críticos o, en su defecto, evaluar con rigor técnico la construcción de una ruta alternativa, segura y moderna. Conectar de forma eficiente al país es deber estatal; proteger la vida de sus ciudadanos, un mandato impostergable.



