
El contraste en la balanza de divisas de Ecuador es evidente: entre enero y junio de 2026, las remesas sumaron $3.898 millones, mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) apenas llegó a $715,5 millones. Las remesas superan en 5,4 veces a la IED. Aunque el BCE reporta que la IED creció 101,3% frente a 2025, no todo es dinero fresco. En el segundo trimestre de 2026, las utilidades reinvertidas fueron $146,7 millones, el 61,7% de la IED del periodo. El BCE aclara que capitalizar reservas no siempre implica nuevo ingreso de divisas. Sebastián Angulo, analista económico, señala que la IED se diversifica, pero pierde impulso, y que parte de ella son ganancias que permanecen en las empresas.
Las remesas entran directamente a la economía. En el segundo trimestre de 2026 alcanzaron un récord de $2.041,3 millones, el mayor registrado por el BCE: +2% interanual y +9,9% trimestral. Estados Unidos y España concentran cerca del 92% de los envíos; los flujos desde EE.UU. crecieron 3% y los de España cayeron 1,1%. Mientras la IED concentrada en comercio, manufactura y servicios a empresas pierde impulso, las remesas sostienen los hogares. Pero la alta dependencia de Estados Unidos hace que la liquidez de miles de familias dependa de las condiciones laborales de los migrantes. Angulo concluye que el récord sostiene los ingresos de los hogares receptores, aunque el impulso pierde fuerza frente al crecimiento de 18,2% de 2025, y que la concentración en EE.UU. aumenta esa dependencia.



