EL NUEVO MUSEO NACIONAL
El actual Museo Nacional del Ecuador, más conocido como MUNA, funciona en la Casa de la Cultura. Es un espacio reducido que ha requerido refacciones y cierres temporales por fallas estructurales, con el riesgo incluso de que sus tesoros se pierdan en medio de violentas protestas. El proyecto del Gobierno de construir un nuevo Museo Nacional implica una gran obra para Quito, pero también exige repensar nuestra cultura e identidad. En enero de 2025 se destinó un terreno y se abrió la convocatoria para licitar el diseño. Hace dos días se presentó al ganador. Participaron 148 equipos de 20 países y ganó la propuesta bautizada como Ecos de Luz del grupo Campo Baeza + MAODA, integrado por arquitectos ecuatorianos y españoles. El concepto —aún un anteproyecto— busca reafirmar el carácter vertical de la ciudad porque, según sus creadores, Quito busca el cielo. Es una caja de luz y sombra. La cultura no tiene como propósito único agradar, sino permitir a una sociedad imaginar quién es, de dónde viene, qué memorias reconoce y hacia dónde va. Este proceso activa inevitablemente emociones porque toca pertenencias, pérdidas, orgullo, agravios y jerarquías. La polémica acompañó la construcción de espacios similares en otras capitales del mundo y no escapará a la construcción del MUNA. El debate es esencial: una oportunidad para que la sociedad y sus actores se entiendan y se conozcan un poco más. La gestión responsable y transparente de este proyecto nacional definirá no solo su ejecución, sino también su legitimidad. El nuevo MUNA deberá estar a la altura de los tesoros que albergará y de un país cuya identidad, diversa y todavía en construcción, merece ser conocida, discutida y proyectada hacia el futuro.



