Mal estado de los puentes que conectan el barrio Porvenir y Jocay alertan a la ciudadanía

El tiempo pasa, las lluvias azotan y los vehículos pesados transitan, pero los dos puentes que conectan el barrio Porvenir con el barrio Jocay, en el sur de Manta, continúan en el más absoluto abandono.  

Lo que debería ser una vía segura para el tránsito de cientos de personas se ha convertido en un dolor de cabeza y un riesgo inminente para los moradores, especialmente para los estudiantes que a diario deben cruzar estas estructuras para llegar a sus aulas. El malestar es generalizado en la zona. «Ese hueco ya va para año y medio y ahí está botado», expresó con indignación un residente del sector, reflejando el sentir de una comunidad que se siente desatendida por las autoridades locales.  

Los testimonios recogidos en el lugar dan cuenta de una problemática que se ha cronificado. Los vecinos aseguran que han enviado «miles de solicitudes» a la Alcaldía, encabezada por la alcaldesa, pero hasta el momento no han recibido ninguna respuesta favorable. «Hace más de un año que esto se ha botado, la alcaldesa se le ha mandado miles de solicitudes que nos vengan a arreglar eso porque por aquí pasan alumnos a diario, todos los días y no se puede transitar», manifestó otro afectado, quien señaló que la situación es particularmente grave en uno de los puentes, que presenta un «socavón» o hundimiento que data de hace aproximadamente tres años, producto de las fuertes lluvias.  

El peligro es constante. Los moradores advierten que, ante la falta de acción oficial, han sido ellos mismos quienes, en medio de la desesperación, han tenido que tomar cartas en el asunto para mitigar el riesgo. «Incluso habían movido y los carros pasaban por aquí y creo que uno se fue del lado y al final ya taparon los ciudadanos aquí porque eso es un peligro para los ciudadanos», relataron, evidenciando la improvisación a la que se ven orillados. La situación se agrava con la llegada del invierno. Lo que hoy es un hueco, mañana se convierte en un torrente de agua que arrastra todo a su paso.  

«Esto de aquí, el río también, esto es un peligro porque para allá, medio llueve esto es un río realmente», señalaron los vecinos, quienes temen que una crecida del río termine por colapsar por completo las ya debilitadas estructuras. La preocupación se extiende a las vías aledañas, que también presentan serios daños. Un dirigente vecinal explicó el impacto vial que genera el mal estado de los accesos: «Los carros realmente tienen que dar vuelta. Aquí tienen que dar vuelta por lo que es la parte, la Ruta 1, Ruta 2, para poder ingresar a lo que es el barrio».  

Esta situación obliga a los conductores a realizar largos rodeos, congestionando el tráfico en otras arterias de la ciudad y generando pérdida de tiempo y combustible. La molestia no es exclusiva de los habitantes del barrio 26 de septiembre. Se extiende a todos los transeúntes que utilizan estas vías para llegar al colegio del Porvenir o para salir a la avenida 4 de noviembre.  

La comunidad clama por una solución definitiva que ponga fin a años de abandono y postergación. «No sé cuándo será, me imagino que termina el periodo de ella y terminará ese hueco», sentenció con ironía y resignación un morador, aludiendo a la falta de voluntad política para resolver el problema. 

MÁS NOTICIAS

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore