LAS ISLAS ARTIFICIALES DE PEKÍN Y HANÓI Y LA SILENCIOSA CONQUISTA DEL MAR DE CHINA

La pugna por el mar de China Meridional se ha intensificado con una conquista silenciosa lejos del ruido diplomático: la construcción de islas artificiales. Pekín y Hanói compiten por el control de aguas vitales para el comercio global, por donde transita cerca del 30% del tráfico marítimo y que esconden ricos caladeros y reservas de petróleo y gas.

El epicentro de la disputa son los archipiélagos Spratly y Paracel, reclamados en parte por varias naciones. China reivindica casi la totalidad y ha retomado su expansión. El arrecife Antelope, en las Paracel, es el último ejemplo: la mayor isla artificial del archipiélago, construida con dragas que operan con transpondedores apagados para ocultar su avance, según imágenes satelitales.

Expertos señalan que, aunque no altera el equilibrio estratégico por sí sola, proyecta un claro mensaje de capacidad expansiva dirigido a Hanói. La respuesta vietnamita ha sido endurecer su estrategia, ganando más de 200 hectáreas en las Spratlys en el último año.

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