Las negociaciones entre EE.UU. e Irán comenzaron este domingo en el complejo de Bürgenstock. Buscan convertir el memorándum firmado en un acuerdo de paz final.

En la mesa participan representantes de ambos países, con la mediación de Qatar y Pakistán, y abordan el programa nuclear y la estabilidad regional. Pese a las tensiones, las primeras horas fueron alentadoras. El vicepresidente J. D. Vance reportó «grandes avances» y confianza en el calendario.
El portavoz iraní, Esmaeil Baghaei, ratificó que la cita da seguimiento a lo suscrito. Qatar confirmó la creación de grupos técnicos para los 14 puntos y equipos de control que verificarán los compromisos. Asisten el canciller Abbas Araghchi, el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Qalibaf y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif. El optimismo convive con importantes desafíos: Trump advirtió que Irán debe frenar a Hezbolá o enfrentará ataques, y el estrecho de Ormuz es foco de conflicto. Aun así, se busca un acuerdo duradero que desescalente la región.



