
Abg. Ramiro Rivera Molina titulo
Político ecuatoriano que ocupó la vicepresidencia del Congreso Nacional entre 2003 y 2005 Profesor universitario en Universidad de las América Presidente del Grupo @elcomerciocom
Al existencialismo como corriente de pensamiento le preocupaba la condición humana. De ahí que Jean Paul Sartré dijera que el existencialismo es un humanismo. Es más, catalogó a Gabriel Marcel como representante del existencialismo cristiano. La filosofía existencialista florece en la Francia de la entre guerra y la ocupación nazi. Es un tiempo de oscuridad, duda y frustración. La preocupación por el hombre y su existencia. La absurda existencia en una realidad negativa. La nausea o El ser y la nada. La densa neblina de la incertidumbre. El tiempo del pesimismo y la dolorosa carencia de sentido. Pero no todo fue realmente humano, uno de los existencialistas fue Martín Heidegger, que hablaría de la «intrínseca verdad y grandeza» del nazismo. Quería ser el guía espiritual del nazismo, movimiento del cual se alejó. La filosofía de Marcel es diferente al marcado escepticismo ateísta del existencialismo sartreano. Cree que cada persona es un ser conectado con el ser absoluto que es Dios. Los caminos que llevan al hombre a la realidad y el ser son el amor, la libertad, la verdad, fidelidad, la esperanza y la disponibilidad. La realización completa en la conexión con Dios a través de la fe. La existencia como el vivir para ser, en la plenitud integral. El amor «es esencialmente el acto de una libertad que afirma otra libertad». Es el amor el que rompe la dicotomía entre el ser y el tener, en el trascender: «Amar es, en esencia, decirle al otro, tú no morirás». Somos seres que nos realizamos en vínculo con los demás y en comunidad. La visión de Marcel es radicalmente humanista. Las personas no somos cosas. Es más, no podemos ser cosificados o alienados por el orden político. La libertad para Marcel se define en forma negativa «como ausencia de todo lo que se aparezca como alienación». Y en su forma positiva, cuando los motivos de los actos,van alineados a lo que legítimamente son los rasgos de la personalidad. La libertad como capacidad de elección. Es el reconocimiento mutuo de seres que se respetan. La verdad es como la luz: «puede deslumbrar y herir como la luz cuando se mira de frente, y aquel que la ignore por su propia voluntad se ciega deliberadamente». Negarse a la verdad es una forma de ceguera. El filósofo nunca emitió un concepto sobre la verdad. Puesto que la misma no puede ser expresada en una noción englobadora. Todos podemos tener capacidad para acercarnos a la verdad.La fidelidad en la amistad es identidad con lo que es uno mismo y las verdades de los demás. Las relaciones entre seres, no es sumisión. Es el compromiso con la realización. El hombre no es un ser sin un tú. Se trata de un yo que no anule al otro. «La esperanza es una cualidad esencial del ser humano». Así como la felicidad no significa acumulación de bienes materiales, sino en la relación con los demás, donde se descubre uno mismo. La disponibilidad es un don del ser, donde mi ser se enriquece con el otro: «El ser disponible es aquel ser capaz de estar todo íntegro conmigo cuando yo lo necesito». La filosofía de Gabriel Marcel es la defensa del valor de lo humano. El ser humano dotado de dignidad. El alegato de lo inalienable. El imperativo de revindicar y defender la condición humana. No es asimilable al nihilismo del existencialismo. Es más cercano a la filosofía de Emmanuel Mounier sobre la persona como eje y centro de la existencia. Para Marcel el hombre no es un yo sin un tú. Es el yo que no anula al otro. El ser que trasciende en la espiritualidad. Es la afirmación de la persona humana, no sometida y alienada. Es la persona proyectada a su realización.



