
Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]
Ante la expectativa que existe en relación con la situación del Estrecho de Ormuz y la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos, se busca intensamente que se restablezca el paso normal del transporte marítimo, pero pese a todos los anuncios, siguen existiendo restricciones. Esto ha generado una crisis energética mundial, tanto en el gas como en el petróleo, considerando que aproximadamente el 20% de la producción petrolera y gasífera del mundo pasa por este estrecho. ¿Quiénes son los grandes perjudicados? En realidad, todos. Sin embargo, particularmente la Unión Europea, debido a su alta dependencia de estos yacimientos de petróleo y del transporte de gas, especialmente con la llegada del invierno europeo, lo que ya genera incertidumbre sobre cómo se desarrollará la situación. Estados Unidos, por su parte, si bien se ve afectado indirectamente, también es un gran productor de petróleo. Lo que ha experimentado es un incremento en los precios, y como consecuencia, el impacto final recae en el consumidor. definitiva, esta crisis energética global nos afecta a todos. El transporte de carga ha aumentado sus costos, la producción de fertilizantes —que depende en gran medida del petróleo y el gas— se ha encarecido considerablemente y, además, enfrenta escasez. Esto pone en riesgo la seguridad alimentaria a nivel mundial, ya que los fertilizantes son indispensables para una producción agrícola óptima. Ecuador no es ajeno a esta situación. Si bien se beneficia de precios del petróleo cercano o superior a los 100 dólares, también enfrenta altos costos en la importación de combustibles. Al ser estos parcialmente subsidiados, se genera una presión adicional sobre las finanzas públicas del país. Esto impacta directamente en sectores como el transporte aéreo, la pesca y la logística en general, cuyos costos se han incrementado significativamente, generando un problema estructural. Habrá que mantenerse atentos. Se espera que esta crisis pueda resolverse en las próximas semanas; sin embargo, se advierte que, en caso de que el Estrecho de Ormuz sea abierto, su recuperación total podría tomar al menos seis meses, debido a la presencia de minas. Por lo tanto, incluso si se restablece el tránsito, tomará tiempo volver a una normalidad plena.



