MÁS ESTADOS DE EXCEPCIÓN, MÁS VIOLENCIA

Ecuador acumula más de año y medio bajo limitaciones de movilidad y encierros en distintas zonas del país como parte de la lucha contra los grupos de delincuencia organizada. Sin embargo, mientras desde el Gobierno se canta victoria tras cada toque de queda, para la ciudadanía la violencia solo baja por horas y luego regresa con más fuerza. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿para qué sirve realmente esta medida? El problema es que la violencia no desaparece. Se mueve. Cuando hay toque de queda en unas ciudades, en otras la sangre corre por disputas territoriales. Cuando termina la restricción, reaparecen las masacres. Y mientras tanto, en redes los criminales siguen desafiándose abiertamente, como si las medidas no los afectaran. Tampoco se detienen las ‘vacunas’, que continúan asfixiando a comerciantes y familias en los barrios más pobres. Esa es la violencia diaria que no aparece en los informes optimistas ni en las cadenas oficiales. El Gobierno ya suma 17 estados de excepción. Afuera, sin embargo, siguen matando. Y el país sigue esperando una estrategia que funcione de verdad.

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