¿POR QUÉ MANABÍ ES AHORA MÁS CALUROSO? CONFIRMAN QUE EL TERMÓMETRO SE DISPARÓ DESDE EL 2016

El calor en Manabí ya no es solo una sensación. Un estudio de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí (Espam MFL) confirma que la provincia enfrenta un escenario más cálido y seco.

Los investigadores compararon dos décadas: 2006- 2015 y 2016-2025. Datos claros: la temperatura máxima subió +0,46 °C; los eventos de calor extremo, +0,64 °C; y la temperatura media, +0,41 °C. Además, la humedad relativa cayó -0,77 % y las lluvias anuales se redujeron 109 milímetros.

Llueve menos que antes del 2016. “Hemos visto un incremento de la temperatura máxima, la que sentimos en el día”, explica Cristhian Paliz, docente e investigador de la Espam. Estas variaciones generan mayor estrés térmico e hídrico, afectando tanto el consumo humano como la producción agrícola. ¿Por qué ocurre? Paliz señala la circulación de Walker, un fenómeno climático que regula la humedad y temperatura cada 30 o 40 años.

Su fortalecimiento reciente reduce la formación de nubes. “Al tener menos humedad, la radiación solar incide directamente sobre la superficie”, lo que eleva la temperatura diurna. A esto se suma el cambio climático global, que refuerza el calentamiento.

MENOS LLUVIAS Y MÁS PRESIÓN SOBRE EL AGUA
Aunque pueden darse precipitaciones intensas en cortos periodos, la tendencia anual es descendente. Esto implica temporadas secas más largas, suelos con menos humedad y mayor demanda hídrica para los cultivos. “Los cultivos necesitan más agua y eso afecta la producción”, añade Paliz. También favorece plagas y presiona ríos y esteros.

EL INTERIOR SUFRE MÁS
No toda la provincia se calienta igual. En Manta, la brisa marina alivia la sensación térmica. Pero en Portoviejo, Calceta y Chone el impacto es mayor. “En el interior se siente más calor porque no tenemos el efecto de la brisa”, dice el experto. Allí, las temperaturas superan los 35 °C y la sensación térmica puede alcanzar 38 °C o 40 °C.

EL 2016: REFERENCIA, NO CAUSA
El estudio usa el año del terremoto como punto de corte entre dos periodos, pero los investigadores aclaran que no hay relación directa entre el sismo y el clima. “No hay ninguna conexión física”, subraya Paliz. Los cambios responden a variabilidad natural y calentamiento global, y aunque las oscilaciones naturales puede cambiar, “el cambio climático podría mantener el aumento de temperaturas”. Los datos son concluyentes: Manabí es hoy más cálido y seco que hace una década.

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