Lluvia negra cae sobre Teherán tras ataques contra refinerías y depósitos de petróleo

La capital de Irán vivió una de sus jornadas más inquietantes desde el inicio de la guerra tras los bombardeos en Teherán contra infraestructura petrolera.

Fue una ofensiva militar que dejó una nube tóxica, lluvia contaminada y columnas de humo visibles en gran parte de Teherán. Tras los ataques a depósitos de petróleo en Irán, la capital amaneció cubierta por densas nubes negras y con gotas de lluvia que, según residentes, dejaban residuos químicos y manchas oscuras en calles y vehículos.

Vecinos de distintos barrios de la capital iraní relataron que el amanecer parecía aún de noche debido a la contaminación atmosférica provocada por incendios en instalaciones petroleras de Teherán, un fenómeno que generó preocupación por sus posibles efectos en la salud pública y el medioambiente urbano. La escena se produjo después de ataques a depósitos de combustible en las provincias de Teherán y Alborz, en medio de la escalada del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán.

Uno de los puntos más afectados por los ataques a la infraestructura energética de Irán fue el Depósito de Petróleo del Noroeste de Teherán, ubicado en el barrio de Shahran. En ese lugar, durante la mañana continuaba un incendio de gran magnitud que liberaba una columna de humo visible a varios kilómetros, alimentando la nube oscura que cubría la capital. En las inmediaciones del depósito se observaban vehículos cisterna calcinados, estructuras dañadas y restos de combustible quemado, evidencia de la intensidad del bombardeo.

Equipos de limpieza municipales cruzaban terrenos cercanos al complejo petrolero para retirar ceniza, partículas químicas y residuos contaminantes que se dispersaron por la ciudad tras las explosiones. El olor a combustible quemado y la presencia de lluvia contaminada por partículas de petróleo generaron una sensación de alarma entre los residentes, quienes prefirieron evitar declaraciones públicas por temor a represalias en un contexto de alta tensión política y militar.

A pesar de que la lluvia parecía contener restos de hidrocarburos, el combustible comenzó a escasear en varias gasolineras de Teherán, lo que llevó a las autoridades a imponer un racionamiento de gasolina de 20 litros diarios por persona hasta nuevo aviso. La Organización de Protección Ambiental de Irán emitió una advertencia urgente para que los ciudadanos permanezcan en sus casas debido a la toxicidad del aire en Teherán tras los bombardeos a depósitos petroleros.

Además, recomendó el uso de mascarillas si es necesario salir a espacios públicos, ante la presencia de contaminantes químicos y partículas derivadas de los incendios industriales. En las calles se observó a numerosos habitantes utilizando mascarillas mientras intentaban retomar parcialmente sus actividades. La ciudad se encontraba en un proceso de reapertura tras siete días de cierre oficial decretado por la muerte del líder supremo Alí Jameneí, ocurrida el 28 de febrero.

Aunque algunos negocios como tiendas de ropa, peluquerías y pequeños comercios reanudaron operaciones, la actividad económica en Teherán sigue lejos de la normalidad debido a la guerra y a los continuos bombardeos sobre infraestructura estratégica iraní.

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