EL DÍA QUE EL PODER JUDICIAL SE SUBLEVÓ

La administración de justicia vuelve a dar de qué hablar, para nada bueno, por supuesto. La forma en la que el poder político evita a toda costa aflojar la presidencia del Consejo de la Judicatura es preocupante y debe obligar a todos los ciudadanos a preguntarse: ¿por qué están tan atornillados a ese puesto? Tal vez la respuesta es muy obvia, pero no deja de ser una pregunta justa a la que solo el tiempo dará la respuesta correcta. Lo cierto es que el Consejo de la Judicatura, pasada la medianoche, designó a un nuevo presidente encargado para los días de licencia de que gozará el titular, cuyo juicio político subía de tono como la espuma de carnaval. Antes sacaron del camino a la vocal suplente y no alineada al Gobierno, a quien le correspondía asumir el puesto, por un supuesto incumplimiento de requisitos para ejercer el cargo público. Todo esto con una rapidez solo vista cuando la mano política interviene para sus propios intereses. Horas después se cumple la ansiada detención del alcalde de Guayaquil por un presunto delito de delincuencia organizada. ¿Un hecho está atado al otro? No hay pruebas, pero muchos tampoco tendrán dudas. Así es el manejo de la administración de la justicia en Ecuador: cae como balde de agua fría, en la madrugada y a puertas del carnaval.

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