
Cada 21 de septiembre, una tradición de la generación millennial argentina ha ido ganando espacio entre los ecuatorianos en los últimos años. Aunque hay algunas teorías sobre su origen, desde el recuerdo de una novela de ese país, hasta el inicio del equinoccio de primavera, la realidad es que cada vez más personas se enganchan con esta tendencia en el país. Ecuador, país exportador de flores, por excelencia, vive en 2025 un mejor año que los dos años anteriores. Según estadísticas del Banco Central, las exportaciones entre enero y julio de 2025 (USD 626,9 millones) crecieron un 4% respecto al mismo periodo de 2024 (USD 603,3 millones), y un 5,4% en relación a 2023, que llegaron a USD 594,1 millones.
En cuanto a la comercialización, las ventas al por mayor de flores y plantas, en 2024, sumaron un total de USD 161,5 millones, de las 257 compañías que reportaron sus balances. Ese valor fue un 14% más que lo registrado en 2023, que fue de USD 141,6 millones. Mientras que la comercialización de flores y plantas al por menor, incluido arreglos florales, registraron ventas en 2024 por USD 57,8 millones, o sea un 6,6% más que en 2023 (USD 54,2 millones). Información de Expoflores señala que hasta julio de 2025, el 77% de las exportaciones de flores las concentró las rosas.
«Este comportamiento ubica al Ecuador en el segundo exportador a nivel mundial». Cada adentro, la producción y exportación de las rosas concentra el 77% del pastel. El resto se reparte entre las flores de verano, como girasoles, geranios, lirios, etc., que captan el 8% de la actividad; el velo de novia un 7%; los claveles un 2%; y las demás flores. Bajo ese contexto, no es sorpresivo que los floricultores no estén empapados de la tradición del 21 de septiembre. Por ejemplo, el floricultor Carlos Naveda, dice que «no tenía idea. Las flores amarillas, como cualquier flor, se producen todo el año en Ecuador».



