
La Comisión Europea propuso la suspensión de un acuerdo comercial con Israel, una medida que, de ser aprobada, afectaría a unos 5.800 millones de euros en exportaciones israelíes. Esta propuesta es una respuesta a la guerra en Gaza y al deterioro de la situación humanitaria, lo que ha incrementado la presión política sobre los líderes europeos para que actúen.
La iniciativa, sin embargo, enfrenta un obstáculo importante: la falta de apoyo de la mayoría cualificada de los países miembros. A pesar de que la Unión Europea es el mayor socio comercial de Israel, con un intercambio de bienes de 42.600 millones de euros el año pasado, diplomáticos de la UE han señalado que es poco probable que la propuesta obtenga el respaldo necesario, especialmente por la reticencia de Alemania a imponer sanciones.
Las sanciones a los ministros, que incluyen la congelación de activos y la prohibición de viajar a la UE, requieren la aprobación unánime de los 27 países miembros, lo que hace poco probable su aprobación.



