
Después de más de 20 días de aguajes y oleajes que mantuvieron en vilo a los habitantes de Crucita, el balneario portovejense ha recuperado su tranquilidad. Con el ciclo natural de mareas ya cumplido, la playa ha vuelto a ser un lugar seguro, limpio y listo para recibir a los turistas que buscan disfrutar de su belleza.
Los comerciantes y servidores turísticos ya han vuelto a poner en marcha sus negocios. Los ceviches frescos, el arroz con mariscos, los cócteles refrescantes y otras delicias locales ya están disponibles para quienes visitan el lugar, que una vez más promete ser un destino perfecto para quienes buscan sol, mar y gastronomía. Durante este tiempo, la Alcaldía de Portoviejo desplegó personal y maquinaria para reparar y limpiar el malecón, que hoy se muestra en su mejor forma.



