
Ecuador espera un milagro: que llueva. Pero no cualquier lluvia. Se necesitan al menos 15 días de lluvias intensas, sobre los 20 milímetros por hora, en Azuay, donde funcionan las plantas de Hidropaute y Mazar. De nada sirve que llueva poco o que llueva en otra zona del país, explica Lenín Álvarez, responsable de la Red Hidrometereológica y técnico de la Empresa Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Saneamiento y Gestión Ambiental de Cuenca. Según el experto, hasta este jueves 17 de octubre de 2024 ya son 97 días de sequía hidrológica en los tres ríos de Cuenca, Tomebamba, Yanuncay y Machángara, y el cuarto afluente, el Tarqui, está en estiaje. Esto significa que los caudales siguen muy bajos y su aporte para Mazar es ínfimo.
En cifras, Álvarez lo explica así: el caudal del Tomebamba es de 1,42 metros cúbicos por segundo, el Yanuncay registra 1,53 metros cúbicos por segundo y el Machángara está en 1,59 metros cúbicos por segundo; mientras que el río Tarqui está en 0,99 por segundo; “eso ya es estiaje, por un caudal bastante bajo. Como pueden ver, estaríamos aportando a Paute con seis metros cúbicos por segundo, que prácticamente no hace nada, pues el caudal mínimo en Mazar es de 120 metros cúbicos”.
La buena noticia es que actualmente está lloviendo en la zona de Gualaceo, lo que ha permitido que se recupere un poco el trasvase en los tres últimos días. Sin embargo, la necesidad de lluvia es apremiante en toda la zona de Azuay. A finales de septiembre y en la primera semana de octubre hubo dos lluvias significativas. Pero fueron lluvias no muy intensas. Para el viernes 18 de octubre hay un 4 % de probabilidades de lluvias. El panorama mejora un poco para el fin de semana, pues para el sábado hay un 46 % de probabilidad de lluvia y para el domingo, un 72 %.



