
Los pastizales de Cotopaxi llevan la marca de la sequía: donde antes se extendían praderas verdes, ahora se despliega un manto de pastos secos y quebradizos. La falta de lluvias durante cuatro meses no solo ha agrietado la tierra; también ha puesto en jaque a la ganadería, pilar esencial de la economía en Latacunga, Salcedo, Pujilí, y Saquisilí, donde hay unos 360 pequeños ganaderos.
En la parroquia 11 de noviembre, al occidente de Latacunga, la sequía arrasó con 180 hectáreas de alfalfa y vicia, que alimentaban al ganado de 85 familias que viven de la producción lechera. A la falta de alimento se suma otro problema, en la comunidad Alpamalag, de Pujilí, los riachuelos están secos y no hay agua para los animales, que deben soportar un sol implacable. En Cotopaxi, al menos 850 hectáreas de pastizales se han secado.



