TRANSPARENCIA PARA LA CREDIBILIDAD

Las instituciones estatales, las que mueven el engranaje público para habilitar el día a día de los ciudadanos, atraviesan por una etapa crítica. La última medición del Ciees, una de las pocas encuestadoras que continúa publicando sus cifras en Ecuador, determinó que la mayoría de instituciones tiene problemas de confianza. Las Fuerzas Armadas alcanzan el 53%, según el informe de junio. El Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía General del Estado, la Justicia y la Asamblea Nacional están en el polo opuesto. Sus cifras van del 16% al 21%. La más baja es del Parlamento. La construcción de la confianza es un verdadero desafío para las instituciones del Estado. Hay varias fórmulas para revertir esta crisis, pero las que aplican las autoridades no dan resultados. Los dueños de la confianza no son quienes hacen las instituciones, son los usuarios de los servicios, la ciudadanía, los medios de comunicación, los líderes de opinión, hasta el mundo digital. Sus percepciones y sus experiencias pesan mucho más que un video institucional en redes sociales. Esta percepción depende de la integridad, la eficiencia, la transparencia, la reputación y la gestión de los servidores de una institución; esto se traduce en su capacidad de cumplir la misión asignada por el Estado y sus ciudadanos. Estos procesos deben ajustarse, pues el permanente deterioro de la confianza en el Estado tiene consecuencias directas sobre la identidad de un país: lastima su imagen y espanta la inversión.

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