La inflación parecía haber cedido en Ecuador, pero El Niño, ya activo, amenaza con devolver la presión a los bolsillos. La Economist Intelligence Unit (EIU) ubica al país entre los más expuestos de América Latina a los efectos económicos del fenómeno.

A diferencia de otros episodios que golpean el crecimiento, el impacto recaería sobre la oferta de bienes esenciales: alimentos, energía y pesca. Entre enero y mayo de 2027 se esperan lluvias intensas en la Costa, con riesgo de inundaciones y daños en infraestructura vial clave para el transporte. Estas interrupciones encarecen la logística y, finalmente, los precios. Además, entre junio de 2026 y marzo de 2027 se proyecta una merma agrícola que reduciría la disponibilidad de productos frescos de la canasta básica.
A ello se suma una posible caída temporal de la generación eléctrica, que elevaría costos productivos. El sector pesquero tampoco escapa: el calentamiento del Pacífico oriental altera ecosistemas y afecta especies comerciales. Para el analista Sebastián Angulo, el riesgo no es una recesión, sino un choque de oferta: menor producción con demanda estable, lo que presiona al alza los precios de alimentos y energía. La EIU alerta que un Niño más intenso avivaría la inflación regional, en un contexto de costos energéticos ya elevados.



