
Los efectos de la tasa de seguridad del 50 % que Ecuador impuso el 1 de febrero de 2026 a las importaciones de Colombia ya se reflejan en los precios y en una menor demanda.
Según Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, entre el 1 y el 21 de febrero las compras desde Colombia cayeron un 69 % en valor y 61 % en operaciones, afectando a más de 7.600 importadores. González advierte que encarecer el comercio formal impulsa el contrabando. Colombia es un proveedor clave para Ecuador en medicinas, insecticidas, cosméticos, repuestos automotrices y productos de consumo masivo como café, galletas y detergentes.
En insumos para diálisis, la dependencia supera el 50 %. Empresarios como Luis Carlos García, de Imfrisa, señalan que han detenido compras habituales y ajustado precios al alza, aunque suplir estos productos desde otros orígenes es complejo por su especialización. En el sector automotor, el 70 % de los sistemas de freno provienen de Colombia. El presidente Daniel Noboa justificó la medida por falta de cooperación en seguridad fronteriza y destacó resultados positivos: en febrero la balanza comercial con Colombia pasó de −$90 millones a +$30 millones, con una recaudación de $13 millones.
Sin embargo, la Cámara de Industrias y Producción estima que por cada dólar recaudado se pierden seis en importaciones formales, lo que podría desviar el comercio a la informalidad y afectar 200.000 empleos. Mientras Colombia evalúa replicar la sobretasa y ha acudido a la Comunidad Andina, los empresarios anticipan nuevos aumentos. William Morocho, distribuidor mayorista, reporta que el café instantáneo ya subió 50 centavos y que en abril, con nuevos stocks, otros productos podrían encarecerse.
Suplir localmente estos bienes no es viable a corto plazo: desarrollar repuestos locales toma hasta 180 días, y la producción nacional no garantiza precios competitivos si la medida se revierte.



