
El debate sobre la flexibilización laboral en Ecuador lleva más de 23 años sin concretar una reforma que genere empleo formal. Ante la falta de consensos políticos, los últimos gobiernos han optado por ajustes parciales mediante acuerdos ministeriales, sin modificar el Código del Trabajo de 1938. La propuesta más reciente, del ministro Harold Burbano, plantea redistribuir las 40 horas semanales en jornadas de hasta 12 horas diarias a cambio de más días libres. Sin embargo, sectores sociales ya manifestaron su rechazo. Tres analistas consultados en el programa POLÍTICAMENTE CORRECTO coinciden en que estas propuestas no deben satanizarse, siempre que se garanticen los derechos de los trabajadores y se evite la precarización. Johanna Bustamante, experta en RR.HH., señala que muchos países aplican esquemas flexibles como teletrabajo o jornadas comprimidas. “La flexibilización permitecumplir 40 horas semanales con horarios variables, pero el salario debe ser completo”, explica. Cuestiona además el “desorden normativo” vigente: “Es una especie de Frankenstein”. Julio Espinosa, empresario cervecero, advierte que el Código Laboral trata igual a sectores productivos muy distintos. “No es lo mismo trabajar en turismo un fin de semana que en una minera de lunes a viernes. Sin un marco flexible, muchas pymes quiebran o deben despedir”, afirma. Arturo Torres, de los repartidores independientes, revela que 50.000 personas trabajan en delivery, 30% con estudios superiores. “Trabajan 12 horas para ganar $1.000, pero tras gastos casi no queda nada”, dice. Propone regular a las plataformas extranjeras para garantizar seguridad social, como ya ocurre en Colombia. Los analistas coinciden en que la flexibilización es necesaria, pero debe equilibrar productividad y derechos laborales.



