
Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]
Este año hemos analizado hechos trascendentales en el ámbito productivo y comercial, y uno de los más relevantes ha sido la relación del Ecuador con los Estados Unidos. Si hacemos un recuento, en el mes de enero el país había perdido el encontrarse dentro del sistema de preferencias arancelarias, operando principalmente bajo el esquema de “nación más favorecida”, lo que permitía que varios productos ingresaran al mercado estadounidense con aranceles cercanos al cero por ciento. Sin embargo, a partir del mes de abril, Estados Unidos anunció —junto a más de 100 países en el mundo— la aplicación del denominado “arancel recíproco”. En el caso del Ecuador, se impuso un arancel base del 10% a todos sus productos de exportación. Esto significó que aquellos bienes que ya pagaban aranceles debieron sumar este 10% adicional, generando una pérdida inmediata de competitividad, especialmente frente a países que cuentan con tratados de libre comercio con los Estados Unidos. Esta medida provocó una fuerte alarma interna y llevó al Ecuador a gestionar de manera acelerada un trato más equitativo, incorporando incluso elementos geopolíticos relevantes, como la cooperación en materia de seguridad. No obstante, lejos de mejorar la situación, en el mes de agosto el país fue incorporado a un arancel recíproco del 15%, lo que encareció aún más la oferta exportable ecuatoriana en el mercado norteamericano. Paralelamente, se anunció el inicio de negociaciones para un acuerdo marco, bajo el cual el Ecuador ofrecería ciertas concesiones a los Estados Unidos, principalmente en materia de importación de vehículos, productos farmacéuticos y otras líneas sensibles, incluso en el ámbito de los productos cárnicos. Este acuerdo, sin embargo, continúa en discusión. Por otro lado, varios productos volvieron a incorporar un arancel del 0%, mientras que otros bienes, como el camarón y las flores, se mantienen con aranceles elevados, lo que sigue generando preocupación en el sector exportador. Actualmente, el país se encuentra a la espera de avances concretos en estas negociaciones, con el objetivo de lograr que la oferta exportable ecuatoriana acceda al mercado estadounidense con arancel cero, sin descuidar las sensibilidades internas, especialmente en sectores como el cárnico, cuya apertura podría afectar la producción nacional. Por otra parte, ya en el mes de diciembre, y pese a que se ha señalado que la relación bilateral es sólida, el Ecuador enfrenta también un endurecimiento en el ámbito migratorio, al ser excluido del sistema de “reunificación familiar”, que permitía a los ecuatorianos en Estados Unidos reencontrarse con sus familias mientras se resolvían sus procesos migratorios. Finalmente, en estos días nos llega una noticia de que el Ecuador es excluido, junto con otros países del sistema de “sorteo de visas”. Todo esto se da en un contexto en el que la política comercial ha evidenciado riesgos estructurales para el país, reforzando la necesidad de diversificar mercados, productos y destinos de exportación, a fin de no depender de manera excesiva de los vaivenes de una política comercial que, en ejercicio de su derecho soberano, busca corregir una balanza comercial que Estados Unidos mantiene desfavorable.


