AGROTURISMO EN EL ECUADOR

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]

Por motivos de índole personal, tuve la oportunidad en las últimas semanas de visitar algunas ciudades de Italia y España. Como consecuencia de ello, analicé determinados temas que podrían trasladarse con facilidad al Ecuador. Obviamente, todo dependerá de la voluntad y de la capacidad de decisión para hacerlo. El que abordaré hoy es el agroturismo. Me puse a revisar las estadísticas sobre cuántas personas viven de la agricultura en el Ecuador y encontré que son aproximadamente dos millones de personas. ¿Y cuál es el ingreso que tienen estas personas? Entre 250 y, en el mejor de los casos, 300 dólares mensuales. Es decir, ingresos que muchas veces no alcanzan para vivir dignamente. Aproximadamente el 30% de la población económicamente activa del país depende de la agricultura. Qué importante sería entonces añadir un valor adicional a esta actividad mediante el turismo agrícola. Revisando el formato y la legislación, sobre todo italiana, pude observar que existen varios protocolos interesantes. El primero es el control del número de personas que pueden visitar los sitios de agroturismo, de tal forma que no exista un impacto ambiental negativo ni algún tipo de contaminación. Es decir, hay límites claramente establecidos. Por otro lado, las personas que se dedican a esta actividad no pueden perder su vocación agrícola, ya que, de hacerlo, se afectaría directamente la producción natural que debe tener la tierra. En otras palabras, el turismo complementa la actividad agrícola, pero no la reemplaza. El agroturismo es una alternativa que puede implementarse en el Ecuador. Por supuesto, tenemos problemas de inseguridad, pero también contamos con aspectos positivos, como buenas comunicaciones y conectividad digital. Sin embargo, es necesario desarrollar este modelo de mejor manera creando planes piloto de agroturismo en zonas seleccionadas como áreas seguras, que permitan poco a poco replicar este esquema en distintas regiones del país. De esta manera, las personas que viven de la actividad agrícola podrían contar con una fuente de ingreso adicional, mejorando así su calidad de vida y fortaleciendo las economías locales. En otro programa comentaré un poco más sobre experiencias que podemos traer a nuestro país y que podrían representar un enorme beneficio para el Ecuador.

AUTORITARISMO, TOTALITARISMO, ESTATISMO

Dr. Medardo Mora Solórzano

Dr. en Jurisprudencia, Rector fundador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ex-Alcalde de Manta, ex-presidente del CONUEP y luego CONESUP

El mundo respiró con alegría aires de libertad cuando cayó el Muro de Berlín. Se pensó sepultado todo vestigio de totalitarismo, pero ese tipo de régimen que ha rebrotado en muchos países, se caracteriza por utilizar al Estado como medio para someter a sus habitantes y privarlos de su libertad de pensar, su libre movilidad, de escoger la actividad a la que quieran dedicarse, asociarse con otros, rebelarse ante los arbitrios de quienes gobiernan, trastocando el verdadero rol de un Estado, el cual debe garantizar una convivencia pacífica y dar el mayor bienestar a sus habitantes. El gobernante no debe usar el Estado para irrespetar los derechos humanos Existen gobernantes que desconocen el rol del Estado o intencionalmente lo usan para disfrutar con su camarilla del trabajo de los ciudadanos, y eso los lleva a ser autoritarios. Usan las instituciones del Estado para beneficio del grupo que gobierna, se vuelven intolerantes, irrespetan la libertad de expresión, abusan de haber triunfado en procesos electorales muchas veces oscuros, hacen lo que les parece, olvidan que un Estado tiene una normativa jurídica que debe ser respetada por gobernantes y gobernados. Cuando el gobernante usa el Estado como instrumento para subyugar a sus gobernados surge el totalitarismo, que cree tener el derecho de decidir qué se puede decir, hacer o pensar, bajo la premisa de que quienes gobiernan son iluminados y pueden imponer su pensamiento. Desconocen el derecho a tener ideas distintas y para ello instauran un partido político único y niegan a los demás el derecho de asociarse según sus ideales. Ejemplos de estos totalitarismos son Rusia, China, aunque actualmente aceptan la libre empresa bajo el control político del gobierno. Ese fue el legado del fascismo de Mussolini o del nazismo de Hitler. Cuba y Nicaragua -y lo buscaba seguir Venezuela- viven ese tipo de régimen, aunque con ideas obsoletas. Los derechos humanos, esenciales en una democracia, son defendidos con énfasis en favor de quienes delinquen, pero no se lo hace en beneficio de quienes obran apegados a la moral y la ley. Sin embargo, con instituciones administrativas o una justicia manipuladas políticamente, esos derechos no existen.

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