SOBERANÍA ENERGÉTICA

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]

A inicios del año 2022, como consecuencia de la guerra entre Ucrania y Rusia, la Unión Europea sintió un fuerte desabastecimiento energético. Esto ocurrió, en buena medida, como consecuencia de que Rusia era su principal proveedor de gas. La situación provocó una enorme crisis y obligó a Europa a buscar mecanismos que le permitieran paliar sus efectos y sustituir, de una manera u otra, sus fuentes de provisión de energía. Y así lo ha venido haciendo hasta la presente fecha. ¿Cuál fue la consecuencia de todo esto? Que hoy en día la energía en la Unión Europea es mucho más cara, incluso que la que se produce en China y en Estados Unidos. La consecuencia directa es que industrias como la del acero, el vidrio y los fertilizantes, entre otras, pierden competitividad frente a productores y mercados mundiales que cuentan con costos energéticos más bajos. En el Ecuador, en cambio, el problema no fue el origen de la energía, sino nuestra enorme dependencia de una sola fuente de generación. Cerca del 70 % de nuestra energía proviene de fuentes hidroeléctricas. Dependemos, por lo tanto, del agua para poder abastecernos de energía. Esto genera otro tipo de consecuencias. Al depender en tan alto porcentaje de una sola fuente de generación, cuando esta se ve afectada —como ocurrió con la sequía y el estiaje—, la consecuencia inmediata no es solamente que la energía sea más cara, sino que simplemente no haya suficiente energía. Y cuando no hay energía, también existe una consecuencia directa sobre la competitividad y la producción: en la minería, en la industria del acero, en el sector químico y en muchas otras actividades productivas. Estas dos situaciones, este paralelo entre la Unión Europea con la crisis del gas y el Ecuador con la crisis hidroeléctrica, nos llevan a una conclusión que constituye la materia esencial de este análisis: la seguridad energética. Es indispensable contar con seguridad energética para garantizar, hacia el futuro, producción, productividad y bienestar. En el caso de Europa, su seguridad energética se basa hoy en buscar distintos proveedores y distintas fuentes que le permitan disponer de energía, aunque esta pueda resultar más cara. En el caso del Ecuador, el desafío es diversificar las fuentes de generación. No podemos depender en tan alto porcentaje de la energía generada mediante el recurso hídrico. La autogeneración, una mayor participación de la energía eólica y el desarrollo de otras fuentes son fundamentales. Comprar energía es un paliativo para el momento. Lo que requerimos es generar nuestra propia energía de manera más eficiente, pero, sobre todo, de forma más diversificada. Seguridad energética y diversificación energética: dos temas claves para el desarrollo del país.

GASTO PÚBLICO

Dr. Medardo Mora Solórzano

Dr. en Jurisprudencia, Rector fundador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ex-Alcalde de Manta, ex-presidente del CONUEP y luego CONESUP

Si algo debe demostrar un gobierno es eficiencia en el gasto público. Si no se manejan correcta y controladamente los ingresos y egresos del Estado tanto a nivel nacional como seccional, no habrá inversión pública ni recursos para la ejecución de obras o prestación de servicios, y lo más censurable se recurre a subir o crear nuevos tributos haciéndole pagar al ciudadano esa ineficiencia. Cuidar los recursos públicos Lo primordial en una economía personal o de una institución es cuidar los gastos, más importante que tener más ingresos es controlar los egresos. Los gobiernos nacional y locales deben entender que los recursos administran no les pertenecen, pertenecen a la sociedad, aquello les exige utilizar ese dinero con el máximo de probidad, austeridad, transparencia, caso contrario pasará lo que le pasa al país, que debe endeudarse para poder equilibrar ingresos y egresos, y esa no es la solución, llegará el momento que no se podrá pagar los préstamos a los acreedores y vendrá lo que ya sufre el país, falta dinero para todo lo que corresponde atender al Estado, buenos centros de salud, proveerlos de medicinas, locales educativos funcionales, mantener en buen estado las carreteras, pagar a sus acreedores, devolver el IVA.Más gasto no significa más desarrollo En la realidad, las autoridades nacionales o seccionales priorizan los gastos que les conviene, los que les dan réditos electorales, o lo más reprochable, los que engordan su patrimonio personal. No es equivocado pensar que no se realizan obras de interés de la sociedad, sino negocios donde existe reparto de coimas, como en el escandaloso caso de Odebrecht vinculado a negociados en carreteras, oleoductos, hidroeléctricas, aplanamiento de la Refinería del Pacífico y otras obras, o últimamente el repulsivo caso Progen. Lo triste es que las entidades públicas gastan dinero en acciones improductivas e innecesarias, como viajes de funcionarios con pasajes y viáticos pagados dentro y fuera del país, recepciones, conciertos costosos, pero les falta dinero para el pago cumplido de obligaciones y eso no es ni ético ni responsable, hay razones para que la ciudadanía se indigne.

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