AJUSTE EN FRONTERA POR CARBONO

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]

Si algo caracteriza a la Unión Europea frente a mercados como China y Estados Unidos es su permanente regulación y reglamentación en materia de sostenibilidad. Si bien estas medidas han sido cuestionadas en ocasiones bajo el argumento de que pueden convertirse en mecanismos o barreras comerciales de carácter proteccionista, también responden a un objetivo de mejorar las condiciones bajo las cuales las materias primas y los productos ingresan al mercado europeo, regulando incluso su origen y sus procesos de producción. En la Unión Europea, actividades como la producción de acero, fertilizantes y vidrio están sujetas a estrictas regulaciones y pueden enfrentar penalizaciones cuando su impacto sobre la huella de carbono es significativo. En este contexto, desde el 1 de enero de este año se encuentra plenamente vigente el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es establecer un valor en frontera para determinados productos importados cuya producción genere importantes emisiones de carbono. Por ahora, este mecanismo no afecta directamente a Ecuador, ya que productos relevantes de nuestra oferta exportable, como el banano, el camarón y los productos pesqueros, todavía no se encuentran dentro de su ámbito de aplicación. Sin embargo, considerando la evolución de la política comercial y ambiental de la Unión Europea, es razonable prever que estas exigencias puedan ampliarse en el mediano plazo. Por ello, Ecuador debe comenzar desde ahora a prepararse. La certificación y medición de la huella de carbono a lo largo de las cadenas productivas y logísticas, particularmente en sectores como la pesca, el procesamiento y la industria camaronera, entre otros, debería convertirse en una prioridad para quienes buscan mantener y fortalecer el acceso al mercado europeo. No se trata únicamente de cumplir con una futura exigencia regulatoria. Contar con mecanismos adecuados para medir y certificar la huella de carbono puede convertirse también en un factor de competitividad y, eventualmente, en una condición necesaria para garantizar el ingreso de nuestros productos a mercados cada vez más exigentes en materia ambiental. Poca gente habla todavía de este tema porque, como hemos señalado, no existe un impacto directo sobre las principales exportaciones ecuatorianas en este momento. Sin embargo, el mecanismo ya está vigente y los sectores actualmente comprendidos —entre ellos el acero, el vidrio y los fertilizantes, productos con una elevada huella de carbono— ya están sujetos a procesos de medición y a obligaciones económicas asociadas a sus emisiones al momento de ingresar al mercado europeo. La política comercial de la Unión Europea continúa evolucionando hacia estándares ambientales cada vez más exigentes. Para Ecuador, anticiparse a estos cambios no debería ser una opción para el futuro, sino una estrategia que comience a construirse desde ahora.

POPULISMOS DE IZQUIERDA O DERECHA

Dr. Medardo Mora Solórzano

Dr. en Jurisprudencia, Rector fundador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ex-Alcalde de Manta, ex-presidente del CONUEP y luego CONESUP

Se comenta que la derecha está triunfando en América Latina, lo cual no es ni ideológica, ni históricamente cierto. La controversia entre derecha e izquierda está actualmente sustituida por una disputa del poder por grupos populistas. Estos populismos en el Ecuador coinciden en su autoritarismo, no respetan la división de poderes, la institucionalidad, la libertad de expresión, ni una justicia independiente; manipulan elecciones, utilizan ese engendro llamado CPCCS para captar instituciones, ante un electorado desengañado por sucesivos gobiernos que lo han defraudado, y lo preocupante, acostumbrado a esa oscura realidad, votan en contra de uno u otro grupo. La urgente necesidad de una tercera vía La derecha prioriza mantener una situación social y económica tradicional, defiende el derecho de propiedad, se vincula al clero. La izquierda plantea un cambio y una mejor distribución de la riqueza. En la Revolución Francesa se acuñaron los términos izquierda y derecha, los revolucionarios se sentaban a la izquierda y los adversarios a la derecha en las butacas de la Asamblea Legislativa. Posteriormente los revolucionarios se dividieron en radicales (jacobinos) y moderados (girondinos). La Revolución dejó como legado sus preceptos: libertad, igualdad ante la ley, y fraternidad, este último como medio de unión para construir una mejor sociedad. Con la teoría comunista de Marx y su dictadura del proletariado, triunfa en Rusia la Revolución de los bolcheviques, que destronó a los zares, pero degeneró en un gobierno de un partido político único y una dirigencia partidista con privilegios y represión mayor a la de los zares. En China Mao Tse-Tung estableció una despiadada represión. Esos gobiernos soviético y chino, ante el empobrecimiento de la población, han optado por garantizar la inversión privada, pero mantienen canonjías de la élite gobernante y la proscripción de quienes no piensan como ellos. La controversia izquierda-derecha ha sido desviada por populismos que no tienen convicciones, sino conveniencias; usan campañas mentirosas y favorecen la corrupción de quienes gobiernan. Hay necesidad de una tercera vía realmente democrática.

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