“AUGURI ITALIA”

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]

En el transcurso de esta semana tuve el alto honor de asistir a la recepción ofrecida por el Embajador de Italia en el Ecuador, señor Giovanni Davoli, con ocasión de la conmemoración de los 80 años de la elección que, mediante sufragio y referéndum popular, llevó a Italia a escoger la República como su forma de gobierno institucional, en lugar de la monarquía que había permanecido vigente hasta el fin de Segunda Guerra Mundial. Este cambio histórico, que contó con la participación de casi el 90% de los italianos con derecho al voto, quienes acudieron a las urnas y eligieron ese camino, marcó un momento de inflexión fundamental en la historia del país. A partir de entonces, Italia inició una profunda transformación que la ha llevado a convertirse, en el contexto europeo, en un miembro activo del G7 y en la tercera mayor economía de la eurozona, después de Alemania y Francia. En la relación con el Ecuador existe una cooperación intensa en materias como la seguridad, la cooperación judicial y los mecanismos de canje de deuda externa, entre otros, con una muy activa participación de la embajada en Quito, todo lo cual ha permitido fortalecer los lazos que unen a nuestras dos repúblicas. Asimismo, es importante destacar que la balanza comercial entre nuestros dos países se encuentra prácticamente equilibrada. Según datos estadísticos correspondientes al año 2025, Ecuador importó desde Italia aproximadamente 847 millones de dólares, mientras que Italia adquirió productos ecuatorianos por cerca de 830 millones de dólares, reflejando una relación comercial sólida entre ambas naciones. Felicitamos a la República Italiana, así como a su numerosa colonia de italianos residentes en el Ecuador y a todos los descendientes de ciudadanos italianos que habitan en nuestro país, quienes hemos celebrado con igual júbilo este importante acontecimiento histórico.

LA VIALIDAD: UNA DEUDA PENDIENTE CON EL DESARROLLO Y LA SEGURIDAD DE MANABÍ

Christian Murillo Delgado PHD

Ph.D. en Gestión Pública y Gobernabilidad

La infraestructura vial constituye uno de los pilares fundamentales del desarrollo de una provincia. Las carreteras no solo conectan ciudades; también fortalecen la economía, impulsan el turismo y mejoran la seguridad territorial. En una provincia como Manabí, cuya dinámica económica depende de la agricultura, la pesca, el comercio y el turismo, el estado de las vías influye directamente en la competitividad y calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, mientras provincias como Guayas han consolidado corredores modernos y funcionales que dinamizan su economía y fortalecen la conectividad, importantes sectores manabitas continúan enfrentando un deterioro vial que limita seriamente su crecimiento. La diferencia en materia vial entre ambas provincias resulta evidente. Guayas ha desarrollado rutas estratégicas que facilitan la conexión entre puertos, centros industriales, zonas comerciales y destinos turísticos, permitiendo una circulación más eficiente y segura. En contraste, Manabí todavía presenta tramos deteriorados que afectan diariamente a transportistas, agricultores, comerciantes y turistas. Uno de los ejemplos más visibles es la vía que conecta San Clemente con Bahía de Caráquez, considerada estratégica para el norte manabita por su importancia comercial y turística. Conductores y habitantes coinciden en que el desgaste de esta carretera se ha intensificado durante los últimos años, generando riesgos constantes y mayores costos de movilización. Durante los últimos tres años, la vía San Clemente– Bahía de Caráquez ha evidenciado una problemática que trasciende el deterioro estructural. La combinación de una carpeta asfáltica dañada, escasa señalización y amplios tramos con iluminación deficiente ha convertido a este corredor en un espacio vulnerable para conductores, transportistas y turistas. La falta de iluminación nocturna reduce significativamente la capacidad de reacción frente a obstáculos y baches, incrementando el riesgo de accidentes y creando condiciones favorables para hechos delictivos. En varios sectores, los conductores deben disminuir considerablemente la velocidad para evitar daños en sus vehículos, situación que aumenta la exposición frente a robos y asaltos, especialmente durante horarios nocturnos. Este mismo escenario se repite en distintos tramos de la provincia, donde la falta de mantenimiento e iluminación termina afectando no solo la movilidad, sino también la percepción de seguridad ciudadana. Esta realidad demuestra que la infraestructura vial no puede analizarse únicamente desde una perspectiva de transporte. Las carreteras también constituyen herramientas estratégicas de seguridad y control territorial. Una vía deteriorada dificulta el desplazamiento de ambulancias, patrulleros y organismos de emergencia, limita la capacidad de respuesta institucional y genera aislamiento en determinadas comunidades. Mientras más lenta y riesgosa se vuelve la circulación, mayor es la vulnerabilidad frente a accidentes y actividades delictivas.El impacto económico de esta problemática también resulta significativo. Manabí depende enormemente del transporte terrestre para movilizar productos agrícolas, pesqueros y comerciales hacia diferentes mercados del país. Cada daño vehicular ocasionado por el mal estado de las vías representa mayores costos para agricultores, comerciantes y transportistas; cada retraso afecta tiempos de entrega y competitividad. Mientras provincias como Guayas han fortalecido sus corredores logísticos para atraer inversión y dinamizar producción, en Manabí todavía persisten obstáculos estructurales que dificultan el desarrollo eficiente de importantes sectores productivos. El turismo, una de las principales fortalezas de la provincia, también enfrenta consecuencias directas derivadas de esta situación. Destinos como Bahía de Caráquez, San Clemente, Crucita, Canoa y Puerto López poseen enormes ventajas naturales y culturales. Sin embargo, ningún destino turístico logra consolidarse plenamente cuando el acceso genera inseguridad, deterioro vehicular o deficiencias de conectividad. La experiencia del visitante comienza desde el trayecto, y una carretera abandonada transmite una imagen negativa que limita las oportunidades de inversión y crecimiento turístico. El analista geopolítico Nicholas Spykman sostenía que “la geografía condiciona el poder político de los Estados”. Su reflexión mantiene vigencia cuando se analiza la relación entre conectividad y desarrollo territorial. Las regiones que fortalecen su infraestructura fortalecen simultáneamente su economía, su seguridad y su integración social. La problemática vial manabita exige una reflexión profunda tanto de los Gobiernos Autónomos Descentralizados como del Gobierno Central. Durante años, las soluciones temporales han resultado insuficientes frente a una problemática estructural que continúa agravándose. Manabí necesita planificación técnica sostenida, inversión estratégica y una visión integral que priorice corredores turísticos, rurales y productivos. Ningún territorio puede aspirar a un verdadero desarrollo cuando sus caminos reflejan abandono.

MÁS OPINIONES

MÁS NOTICIAS

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore