LA COYUNTURA DE LOSPRECIOS DEL CACAO

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]

Con aproximadamente 600.000 toneladas exportadas en 2025 hacia todo el mundo, el cacao ecuatoriano continúa liderando las tendencias de crecimiento dentro de los productos exportables del Ecuador. Este desempeño ha estado impulsado, principalmente, por el incremento en los precios internacionales, que el año pasado llegaron a alcanzar niveles de hasta 12.000 dólares por tonelada, mientras que actualmente se sitúan alrededor de los 3.600 dólares. Como siempre señalamos, es fundamental mantenernos atentos a las circunstancias que rodean cada uno de nuestros mercados y productos de exportación. En el caso del cacao, Estados Unidos consolida aproximadamente el 25% de las ventas, con un acceso de 0% de arancel, resultado de disposiciones adoptadas por la administración Trump. Estas medidas no responden necesariamente a un beneficio directo para el Ecuador, sino a la necesidad de abastecer productos que ese mercado no produce o no produce en suficiente escala, como es el caso del cacao. Por su parte, la Unión Europea, principal destino del cacao ecuatoriano, concentra cerca del 40% de nuestras exportaciones, posicionándose como el gran mercado receptor. Sin embargo, es importante advertir que se está evidenciando una caída significativa en los precios internacionales, los cuales han disminuido casi tres veces en comparación con el año anterior. Aun así, se mantienen en niveles considerablemente superiores a los registrados hace tres o cuatro años. ¿A qué responde este comportamiento del precio? Principalmente, a la recuperación de la producción en el principal productor mundial, Costa de Marfil. Recordemos que, ante la caída de su producción, los precios internacionales se dispararon, lo que permitió a Ecuador aprovechar esta coyuntura y aumentar su producción, pasando de aproximadamente 440.000 toneladas en 2022 a 600.000 toneladas en 2025. El desafío para el país es claro: mejorar la productividad y fortalecer la calidad del cacao fino de aroma, que es reconocido y valorado en los mercados internacionales. Paralelamente, debemos considerar que muchas industrias de procesamiento están migrando hacia otros países, como por ejemplo Malasia e Indonesia. En este contexto, la apertura y consolidación de mercados como China, que empieza a ganar relevancia para el cacao ecuatoriano, debe complementarse con una estrategia comercial más amplia que incluya estos nuevos polos de procesamiento. Estos países deben formar parte del enfoque estratégico del Ministerio de Producción y del Viceministerio de Comercio Exterior. Las noticias siguen siendo alentadoras para el sector cacaotero; sin embargo, es importante mantener una alerta frente a la evolución de los precios internacionales. La recuperación de la producción en países clave continuará ejerciendo presión sobre el mercado, lo que exige una respuesta estratégica del Ecuador basada en calidad, eficiencia y diversificación de mercados.

LAS HUELLAS DE ADENAUER

Abg. Ramiro Rivera Molina titulo

Político ecuatoriano que ocupó la vicepresidencia del Congreso Nacional entre 2003 y 2005 Profesor universitario en Universidad de las América Presidente del Grupo @elcomerciocom

Adenauer se destacó como primer Canciller de la República Federal de Alemania durante 14 años, con asentimiento eleccionario y apoyo parlamentario. Vivió el oscuro tiempo de tensión entre la democracia y la dictadura, la libertad y la esclavitud, entre el Estado omnipotente, la maquinaria del partido único que anula lo humano o el orden social al servicio de la persona, el bien común y el desarrollo. Adenauer fue un visionario. Nunca perdió de vista la construcción de la democracia y sus instituciones, en contraste de las formas totalitarias del poder, sean del fascismo, nazismo o estalinismo. Su empeño era la unión de Europa y del occidente. Mientras Winston Churchill, exhortaba en 1946 la creación de los «Estados Unidos de Europa», el Canciller alemán decía: «No es una utopía, es un objetivo alcanzable». Y durante su desempeño logró la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (1951), apoyó la iniciativa francesa de la Comunidad Europea de Defensa (1952), el Tratado de Roma que aprueba la Comunidad Económica Europea y la Comunidad de Energía Atómica (1957). Antes (1949), respaldó la conformación de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN). Abogó por la unión y la paz, la seguridad y la cooperación por la interdependencia. La libertad y la primacía de la dignidad humana. Persuadió por los intereses comunes y el abandono de los nacionalismos dañinos. En 1963 cerró las heridas al suscribir con Charles de Gaulle, el Tratado de Amistad franco/alemán, poniendo fin a una enconosa y centenaria rivalidad. Tuvo perspicacia acerca de los riesgos de la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Advirtió el acelerado crecimiento y la aproximación como tercera potencia mundial de la China comunista. Su convicción por la necesaria unión de Europa Occidental se resume en la siguiente expresión: «Las superpotencias pueden hacer caso omiso de la oposición de un determinado país europeo. Sin embargo, la voz de una Europa unida habría de ser escuchada por ellas».Su convicción acerca del poder es inequívoca: «En mi opinión, el poder siempre es un medio para un fin y nunca un fin en sí mismo». A diferencia del pensamiento totalitario del marxismo o de los fundamentalismos del poder, concebido como un fin para asegurar su omnipotencia y la cosificación de la persona humana. Adenauer agrega diciendo: «El poder en si mismo no es malo, pero el poder puede llegar a ser muy malo en manos de quienes lo poseen». En 1952 en un mensaje por la navidad de 1952. dijo: «La paz y la libertad, la libertad del individuo frente al miedo y la coerción, la libertad de los pueblos y de toda la humanidad frente a la explotación, la esclavitud, la violencia y la muerte. Estas son las bases de toda existencia humana digna». Su vocación era dedicar todo su esfuerzo por procurar para Alemania una vigorosa democracia con reglas, estabilidad, alternancia, tolerancia y pluralismo. Decía sin dudar: “La democracia es ante todo una cuestión de comportamiento de las personas, en relación con sus semejantes y con el Estado. La democracia debe ser vivida”. En un momento en el que han retornado en occidente ciertos vientos de autoritarismo que persiguen el poder concentrado, el testimonio y el pensamiento de Konrad Adenauer debe inspirar a las nuevas generaciones en los valores de la ética y la democracia al servicio de lo humano.

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