PLAYAS DE SANTA ELENA Y MANABÍ SE LLENAN DE PALIZADA Y SEDIMENTOS POR LAS FUERTES LLUVIAS

Las intensas lluvias de El Niño han aumentado el caudal de ríos y esteros, que arrastran ramas, troncos y restos vegetales hasta el mar. En los últimos días, playas de Santa Elena y Manabí se han llenado de  palizada. Comunas del norte de Santa Elena presentan esta acumulación: en Olón, San José, Montañita y Ayampe se observan restos empujados por el río. La acumulación obliga a limpiar balnearios, alerta a bañistas y pescadores y afecta la actividad turística costera de la zona. Los especialistas explican que corrientes y viento pueden trasladar este material hacia playas alejadas de la desembocadura; allí el oleaje lo empuja a la arena y, al retroceder el agua, la madera queda varada.

Otra escena de esta temporada atípica es el color marrón de varias playas, sobre todo cerca de ríos y esteros. En Chanduy, sur de Santa Elena, un brazo de estero desemboca en el mar; ese estero recibe agua de un río que en invierno recorre varias comunas. La zona marina cercana se ve marrón y en la orilla también llega palizada. Con las lluvias intensas, el río transporta más lodo y sedimentos. El agua arrastra partículas finas de arcilla y limo que, al llegar al mar, quedan suspendidas y tiñen el agua de marrón. Como el agua dulce es menos densa que la salada, puede extenderse sobre la superficie antes de mezclarse y formar una mancha visible, llamada pluma de sedimentos, que corrientes y mareas desplazan a lo largo de la costa.

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