¡BASTA DE INSULTOS Y AMENAZAS!
La política no debe usarse para insultar a nadie, y mucho menos a las mujeres. En Ecuador se han normalizado las agresiones de funcionarios y actores políticos contra ellas, sin que nadie les ponga freno. Por eso, la creación del Observatorio de Violencia Política de Género por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) es una iniciativa que merece respaldo, aunque llega tarde. Vigilar, registrar y analizar las agresiones contra las mujeres que participan en política es un paso necesario para enfrentar una realidad que no puede seguir disfrazándose de insultos, amenazas o ataques propios de una campaña electoral. Según la Fundación Friedrich Ebert, durante las elecciones presidenciales de 2025 se identificaron 44 casos de violencia política por razones de género. La cifra obliga a mirar de frente un problema que vulnera los derechos de las mujeres y afecta la calidad de la democracia. La violencia política contra las mujeres no debe normalizarse ni confundirse con la competencia electoral. Se deben impulsar acciones concretas de prevención y protección, con el compromiso de las instituciones, las organizaciones políticas y la sociedad, para garantizar una participación segura y libre de amenazas o agresiones. Esta iniciativa no puede quedarse en el papel: debe contribuir a frenar una violencia que limita los derechos de las mujeres y pone en riesgo su participación en la vida pública.



