
Luisa González, excandidata presidencial, pasó su primera noche en prisión. Permanece en el Centro de Privación de Libertad de Mujeres de Riobamba, Chimborazo, tras la prisión preventiva dictada en su contra por el caso Laberinto, en el que la Fiscalía la investiga por presunto lavado de activos. Su traslado comenzó en Guayaquil y siguió por vía aérea hasta Latacunga, donde aterrizó a las 19:15 del viernes en el Aeropuerto Internacional Cotopaxi. Quince minutos después salió de la sala de arribos y, antes de subir a una camioneta negra, levantó la mano en señal de saludo. Fue escoltada por policías y militares hasta Riobamba.
A las 21:10 ingresó al centro penitenciario. En los exteriores la esperaban simpatizantes de la Revolución Ciudadana, bajo vigilancia policial y militar que resguardaba el perímetro con patrulleros y camiones. “Estamos aquí para dar respaldo y apoyo a nuestra compañera”, dijo Cristina Ashqui, coordinadora de RC Chimborazo. Dos horas después, los simpatizantes se retiraron y anunciaron que volverían el sábado; no se registraron nuevas concentraciones ni llegada de abogados. El centro, al sur de Riobamba, es de mínima seguridad. Tiene capacidad para 120 reclusas y alberga a 106.



