Una jornada de protestas masivas contra el alto costo de la vida y la inflación dejó el sábado 17 de octubre una ola de violencia y destrucción en Francia.

La movilización superó las previsiones oficiales: entre 550.000 y 800.000 manifestantes salieron a las calles. El Ministerio del detenidos, 557 en París. Se reportó una muerte por causas de salud en la marcha principal y un menor de 17 años que perdió una mano por una granada antidisturbios en Saint-Étienne.
Aunque la mayoría protestó pacíficamente, grupos radicales provocaron graves incendios y saqueos, en varias ciudades. Unos 1.500 comercios fueron destruidos o saqueados, con pérdidas de cientos de millones de euros. Unos 500 policías, bomberos y paramédicos resultaron heridos. La crisis acorrala a Emmanuel Macron al final de su mandato; la oposición exigió la renuncia del ministro del Interior. Macron se dirigirá al país este domingo y el primer ministro Sébastien Lecornu convocó una reunión de crisis.



