SEQUÍA Y DÉFICIT ACORRALAN NUEVAMENTE AL SISTEMA ELÉCTRICO
No canten victoria. El país no ha logrado esquivar una nueva crisis energética, que cada vez parece más cercana por la falta de lluvias en las zonas donde están los embalses que alimentan a las hidroeléctricas. Sin agua, el panorama es bien jodido. La generosa venta de energía de Colombia apenas cubriría el 10 % de la demanda ecuatoriana, mientras el déficit alcanza los 1.300 MW. Déficit energético y el límite de la integración regional Así, los ecuatorianos vuelven a mirar de frente el oscuro escenario de 2024. Es inevitable recordar las jornadas de hasta 14 horas de apagones que llevaron al límite la paciencia de la gente y provocaron pérdidas económicas, desempleo y noches sofocantes en las que conciliar el sueño era casi imposible sin ventilación eléctrica. Con los cortes, hasta las tareas más básicas del hogar se volvían una odisea. Parece una pesadilla distópica, difícil de creer en pleno 2026, pero Ecuador está peligrosamente cerca de repetirla. Dos años de promesas y controversias en la gestión térmica Culpar a la naturaleza porque no llueve es querer verle la cara al pueblo. La responsabilidad de las autoridades es innegable. Entre las promesas de un país sin apagones, la contratación de barcazas y los escándalos de Progen y Austral, han pasado dos años sin que se resuelva de manera efectiva el problema energético. Los ecuatorianos no tienen por qué pagar los platos rotos por la irresponsabilidad ajena.



