En Quito, mientras los incendios forestales consumen vegetación y los bomberos combaten las llamas, ciudadanos se organizan para llevar agua, alimentos e insumos a la primera línea.

En 2024 nació por WhatsApp el grupo “Ayuda para los bomberos”, una red que conecta necesidades con respuestas. Juana Molineros, de Pomasqui, integra dos chats que se activan cada verano; su hija Liliana ayudó a crear uno en la Universidad Católica. La solidaridad también se mide en donaciones: tras los incendios de 2024, el Municipio recibió 371.380 productos.
La ayuda no termina al apagarse el fuego: en 2026, vecinos y Municipio participaron en mingas y se restauraron unas 1.800 hectáreas. Hasta el 21 de septiembre de 2026, los incendios afectaron cerca de 1.300 hectáreas en Quito. Ayudar no es exponerse: se puede donar, apoyar organizadamente y alertar al ECU 911. El voluntariado también ocurre clasificando donaciones, cargando cajas o compartiendo información. Así, cuando Quito arde, también arde su solidaridad.



