El Corredor Seco Centroamericano sufre la peor sequía que se recuerda por El Niño.

La comida escasea y los campesinos venden el ganado antes de que muera. “A veces me pongo a llorar”, dice Lidia Ochoa, de 76 años, en San Lorenzo, Honduras. La zona abarca Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica; hoy viven más de 10 millones de personas y el 80% de los pequeños productores son pobres, según la ONU. Los gobiernos declararon emergencia, pero la ayuda es insuficiente; varias comunidades dependen de oenegés. “Todas las cosechas de maíz se van a perder”, afirma Elvira Pasá, en Guatemala.
El Niño podría dejar sin alimento a 16 millones de personas en América Latina, según el PMA. En Panamá, el canal ya redujo el tránsito de buques. La sequía también mata al ganado: en San Lorenzo han muerto un centenar de vacas. Darwin Cruz vendió dos lecheras y otra murió; le quedan tres. “Vender mis vaquitas”, lamenta. “Ya me está dando miedo porque ya no sabemos con qué vamos a vivir”, confiesa Pasá.



