EL NIÑO EN ECUADOR: PESCADORES DE COJIMÍES NAVEGAN HASTA 40 MILLAS PARA ENCONTRAR ATÚN Y DORADO

El mar ya alcanza 29 grados en varias zonas de la costa. ¿Qué ocurre bajo el agua? El fenómeno de El Niño no solo calienta el océano: altera la distribución de las especies, la alimentación de los peces y la ruta de los pescadores. En Cojimíes, este seguimiento se hace desde hace más de una década. Juan Carlos Murillo, del Observatorio de Pesca Artesanal de la Universidad Politécnica Salesiana, explica que desde 2013 se han identificado cuatro eventos anómalos Al subir la temperatura del mar baja la productividad primaria.

Hay menos fitoplancton y zooplancton, base alimenticia de muchas especies. Migratorias como el atún, el pez espada y el dorado buscan aguas más favorables y se desplazan hacia zonas más frías. Los pescadores deben ir más lejos. Antes se alejaban unas 12 millas; ahora, en algunos casos, recorren hasta 40 millas para encontrar producto.

ESPECIES QUE SE VAN Y OTRAS QUE LLEGAN La raya látigo pasó del 25 % de los desembarques al 1 %, señala Murillo. Otras llegan, como la jaiba mora. Lleva seis meses en la zona ecuatorial y el calor favorece su reproducción. «Podría quedarse seis meses más y asentarse como especie invasiva», advierte.

EL RETO DE EVITAR LA SOBREEXPLOTACIÓN Pero no todo son malas noticias: el calor favorece la reproducción de langostas y conchas. El riesgo es la sobreexplotación. Por eso, los investigadores piden estrategias de manejo; los pescadores son clave: reportan novedades y le toman el pulso al mar.

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