
En los últimos cinco años, el personal de salud y los hospitales han sido blanco de ataques de bandas criminales. El gremio advierte que los médicos temen realizar la rural por falta de seguridad en zonas conflictivas. No es nuevo. En 2021, sicarios vestidos de policías ingresaron a la Clínica Kennedy, en Guayaquil, y asesinaron por error a una paciente peruana. En 2022, hombres armados tomaron rehenes en el Hospital de Chone, Manabí, para intentar matar a alias Cara Sucia; la Policía frustró el hecho. En 2023, una balacera en el OmniHospital, Guayaquil, dejó un custodio muerto durante un intento de asesinato contra Carlos Kada, señalado financista de Los Tiguerones; luego fue asesinado.
En 2024, un ataque al pie del Hospital Pablo Arturo Suárez, en Quito, dejó dos heridos. En mayo, un sicario mató a un paciente de 27 años en el Hospital de Bahía de Caráquez. Recientemente, en Jama, el ataque a una ambulancia acabó con la vida de un médico rural y del conductor. El sector exige protección. Esteban Ortiz, médico y docente de la Universidad de las Américas, afirma que los estudiantes le dicen que temen hacer la rural. Junto a otros especialistas publicó en 2025 una investigación en Frontiers in Public Health sobre los riesgos para el personal sanitario. Proponen un mapa nacional de riesgo, protocolos para ambulancias y traslados nocturnos, coordinación entre MSP, ECU 911, Policía y Fuerzas Armadas, y un registro nacional de agresiones. Mientras buscan cuidar vidas, la criminalidad les gana terreno.



