ECUADOR ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO
Desde 2005, la Iniciativa de Adaptación Global de la Universidad de Notre Dame, EE.UU., mide la vulnerabilidad de 192 países y su capacidad para adaptarse al clima. El índice analiza 36 factores de vulnerabilidad y nueve de preparación y ubica a Ecuador en el puesto 120 del ranking global. El índice no es un diagnóstico absoluto, pero ofrece una hoja de ruta sobre áreas urgentes. Uno de sus resultados más preocupantes es la preparación ante desastres, aunque iniciativas como Alístate Ecuador o el sistema universitario de alerta temprana en Loja muestran avances en la dirección correcta. El reto es convertir esfuerzos aislados en un sistema nacional permanente. El sector peor evaluado de Ecuador es el hábitat humano (puesto 183). El índice plantea la incapacidad de nuestras ciudades de soportar olas de calor, inundaciones y concentración urbana, así como la debilidad de su infraestructura logística y transporte. Varias medidas capaces de reducir esta vulnerabilidad recaen en los gobiernos locales: planificación, ordenamiento, manejo de quebradas, drenajes, mantenimiento vial y servicios públicos. Las carencias pueden volverse mortales y exigen un nivel de coordinación institucional al que Ecuador no está acostumbrado. Quito lo volvió a demostrar el último fin de semana: ante un incendio forestal en la ciudad, los bomberos no pudieron actuar con rapidez porque el hidrante del sector estaba dañado. Las ciudades deben garantizar sus servicios e infraestructura. La revisión periódica de hidrantes, drenajes, quebradas, vías y otros sistemas esenciales no puede comenzar cuando llega la emergencia. La prevención debe convertirse en una política permanente y debe ser el votante el que lo exija.



