ALZHEIMER
Casi la mitad de los casos de Alzheimer pueden prevenirse o retrasarse si actuamos sobre factores de riesgo que la ciencia ya conoce, aunque no todavía la población. El esfuerzo debe ser colectivo: del Estado, los sistemas de salud, las instituciones educativas, la sociedad civil y las familias. La demencia es una condición progresiva sin cura cuyo costo humano, social y económico trasciende al paciente. Afecta de manera desproporcionada a las mujeres: representan el 68% de las muertes por Alzheimer y otras demencias y asumen el 70% de las horas de cuidado. Septiembre es el Mes Mundial del Alzheimer y el 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una oportunidad para crear conciencia, apoyar a las familias y hablar de prevención. En Ecuador, Fundación TASE estima que más de 100.000 personas viven con Alzheimer u otras demencias. Con fondos privados, impulsa la campaña ‘Cuida hoy a quien serás en unos años’ y difunde una conclusión de la Comisión Lancet: actuar sobre 14 factores de riesgo podría prevenir o retrasar hasta el 45% de los casos. Entre ellos están la pérdida de audición y visión, el colesterol alto, la depresión, el aislamiento social, la contaminación, la baja escolaridad y la inactividad física. Unos dependen de decisiones personales; otros exigen políticas públicas. En todos los casos, el costo recae no solo sobre el paciente, sino sobre su familia, su comunidad y los contribuyentes. El Ministerio de Salud debe incorporar la prevención de las demencias a la atención primaria y comunicar sus factores de riesgo. Escuelas, gobiernos locales, empresas, aseguradoras y familias también tienen una responsabilidad. Un sistema de salud enfocado en la prevención sigue siendo una deuda del Estado. Que este mes recuerde cuánto puede prevenirse o retrasarse con información, educación y voluntad política.



