
Tres semanas después de la entrada masiva del 30 de julio, miles de migrantes irregulares siguen en Ceuta y desbordan los recursos de acogida. Este sábado 22 de agosto, más de 300 personas se concentraban en Loma Colmenar, junto a un centro temporal completo: esperan plaza y tramitar asilo. Muchos deambulan por la ciudad de día y buscan dónde dormir, mientras esperan una respuesta.
El Gobierno ha habilitado nuevos espacios tras el desalojo de la playa del Trampolín. Hamza, un joven marroquí que entró el 30 de julio, espera junto a otros migrantes y resume: “Esperamos cualquier solución”. Relata que duerme en el bosque y acude a Cruz Roja para comer: “No hay espacio por toda la gente”. Asegura que la policía registró sus pertenencias y le ordenó marcharse. “Somos pobres, no hacemos nada, queremos solución”. Cruzó para “cambiar la vida” porque era pobre en Marruecos. La imagen de cientos de personas sin plaza evidencia que la crisis migratoria hoy sigue aún abierta en la ciudad autónoma de Ceuta.



