POTENCIA AGROEXPORTADORA
Ecuador es un país tan dotado por la naturaleza que, históricamente, ha podido alimentar buena parte de su economía con la agricultura. Sin embargo, tener recursos no nos convierte en una potencia agroexportadora; para ello se requiere visión, inversión y, sobre todo, una estrategia de Estado que transforme la materia prima en productos de mayor valor agregado, capaces de competir en los mercados internacionales. Sin ese plan integral, el país corre el riesgo de seguir exportando potencial sin explotar su verdadero valor. La tecnología como factor de transformación La propia industria acuícola local sigue dando lecciones sobre cómo convertirse en un líder global. En el plano internacional, Israel, Países Bajos o Singapur son ejemplos clave de cómo resurgir en medio de la escasez agrícola absoluta, y, sin ir más allá, Brasil está demostrando con su industria cárnica, cómo con colaboración pública y privada, un país puede pasar de ser un importador más a convertirse en el mayor exportador global del sector. El denominador común de estos casos ha sido invertir en tecnología, capacitar la mano de obra y reducir la dependencia de mercados ajenos. Ecuador, con un pasado y un presente profundamente agrícolas, tiene materia prima y mercados, pero le urge una hoja de ruta que articule esfuerzos públicos y privados en una verdadera política de Estado.



